Arte y ciencia en el aprendizaje

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Arte y ciencia en el aprendizaje

Category : Ensayos

Prólogo

 

Es interesante identificar, como punto de partida de este ensayo que cuando se menciona “rigor académico”, las matemáticas se asocian inmediatamente con el mismo, mientras que otras ciencias no. De esta asociación nace la “relación biunívoca” entre matemática e inteligencia (Candelero, 2011).

 

A lo largo de la historia, se ha asociado el rigor con las ciencias duras, siendo así que las matemáticas se ha convertido en la representación del mismo. “Es tesis heideggiana aquella de que el rigor no es exclusiva potestad de las matemáticas. Y acordamos con ello. En efecto hay saberes que son tan o más rigurosos que esa ciencia-claro que distintamente, pero rigurosos al fin” (Candelero, 2011, pg. 1). La matemática es una disciplina científica que radica en lo exacto y en el rigor, y ha sido la base para distintas disciplinas.

 

Hay varias formas de conocimiento y es a través de las mismas cómo el hombre ha ido desarrollando la cultura. El conocimiento desemboca en la ciencia, la misma que ha dado al ser humano poder, un poder sobre la naturaleza, el cual se ha basado en conocer sus leyes y utilizarlas para seguir generando conocimiento, que va tomando formas cada vez más complejas y sistemáticas (Romo, 2012).

 

Sin embargo, es importante reconocer que el conocimiento ordinario es también una forma básica del conocimiento. Y, con el fin de aportar para este escrito, mencionaré con fuerza a otro elemento que es fundamental en el conocimiento: el arte. El mismo descrito “como forma de conocimiento, especialmente de uno mismo, y con una característica fenomenológica especial al estar teñido de un matiz de experiencia estética” (Romo, 2012, p. 27).

 

El conocimiento matemático tiene que ver con varios aspectos y pueden existir varias aristas para lograr destrezas en esta ciencia. Y es el tema que abordaré en este ensayo. La compleja, misteriosa y fascinante relación entre el rigor científico y la creación artística. Tomando en cuenta que si se logra combinar los dos tipos de conocimiento se pude generar un pensamiento enriquecedor, constructivo, crítico y creador y generar un tipo de aprendizaje excepcional que vaya en contra de los paradigmas establecidos por ciertos (la mayoría) de sistemas educativos que se han apegado a la tradicional forma de aprendizaje generando el mismo resultado: pensamiento conformista. Pues creo que es momento de que el sistema (o el docente) se arriesgue a implementar actividades y modelos que sustenten un pensamiento cognitivo basado en la ciencia y el arte. Lo ideal sería, entonces, que estas dos grandes ramas tengan peso equitativo en el currículo escolar. Lo penoso es que el arte todavía dista de ser tomada en cuenta como un eje estructurante en el currículo escolar, lo cual podría beneficiar enormemente a que el pensamiento artístico se combine con el conocimiento científico con toques de creatividad, innovación y emprendimiento. Esta implementación beneficiaría radicalmente a nuestras sociedades (refiriéndome específicamente a Latinoamérica), formando pensadores que aporten a la matriz productiva del Estado, y más allá de eso, que logren integrar destrezas cognitivas basadas en la ciencia y el arte.

 

Desarrollo

Las ciencias formales y fácticas

Según Candelero (2011): “las ciencias fácticas constituyen …sistemas teóricos alterados, por lo tanto el valor de la verdad de sus afirmaciones depende del otro fáctico”. Por lo tanto, estos saberes serán temporales, provisionales, ya que dependen del otro. Es interesante comparar este punto con las matemáticas, que son de saberes que se saben o no. Son aplicables a los hechos, aunque no provienen de ellos.

 

Las ciencias a lo largo de los tiempos han sido clasificadas de distinta manera y con distintos criterios argumentativos. Desde el criterio ontológico, en el que se sostiene que la sociedad está conformada por diferentes tipos de entidades, el espíritu y las ciencias de la naturaleza por ejemplo, así mismo las ciencias han sido clasificadas desde un punto de vista gnoseológico, que parte de supuestos de cómo conoce el ser humano, y en ese orden podemos enunciar distintos tipo de clasificación que ha sido objeto la ciencia. El criterio que revela Gianella (2000) es el más utilizado en los últimos tiempos: es el que divide a las ciencias en formales y fácticas, lo indica porque comparten varios componentes clasificatorios concordantes como por ejemplo: el método empleado, el tipo de entidades y el tipo de enunciados propios de estos dos grupos de ciencias. Las ciencias formales están compuestas por las matemáticas y la lógica, naturalmente éstas llevan consigo a la geometría, algebra y la aritmética que son ramas propias de esta disciplina; en tanto que las ciencias fácticas, a su vez se subdividen en disciplinas naturales y sociales, correspondiendo a las primeras: la física, química, astronomía, biología, geología y meteorología; y a las sociales pertenecen: la psicología, sociología, antropología, economía lingüística y pedagogía. Considero básico establecer ciertos aspectos importantes de cada una de estas ciencias a fin de poder enfocar de manera directa las distinciones entre ellas.

 

En primer lugar, las ciencias formales –lógica y matemáticas-, no tienen un dominio específico de lo que sucede en la realidad, sus disciplinas son en esencia no empíricas, la correspondencia de sus enunciados corresponden a los componentes internos de sus enunciados, se dice que las ciencias formales conocen otro tipo de objetos que no son temporales ni espaciales, de acuerdo a lo dicho, los objetos matemáticos existen y el matemático los descubre. Otra caracterización –constructivista- de estas ciencias sostiene que son construcciones que se realizan en la mente y que obedecen a la estructura de la misma, es decir, de acuerdo a esta caracterización se puede hablar de una mente creadora, productora de conocimiento. Finalmente, para nombrar a las más representativas otra corriente sostiene el carácter de un lenguaje formal artificial, reducido a signos y fórmulas, derivadas de un conjunto de partida mediante reglas de formación. En definitiva, las ciencias formales con sus disciplinas utilizan como método para probar sus enunciados: el deductivo, a partir de hipótesis o premisas, así como también a partir de axiomas, en este caso la secuencia deductiva es considerada demostración. Las ciencias fácticas se caracterizan por el recorte del tema estudiado, delimitando el campo de estudio, y configuran sistemas estructurados relativos a ese dominio. El campo de estudio de estas ciencias no es permanente, es decir, se puede ir modificando a través de nuevos conocimientos producto de nuevas investigaciones, también se pueden reducir cuando determinadas investigaciones pierden interés o son subsumidos por otros. El lenguaje utilizado es sintético, es decir que corresponden a alguno de los tipos señalados o estudiados, que a su vez pueden ser enunciados generales y singulares, que a su vez pueden ser universales, existenciales o estadísticos , además de los indicados pueden contener también lenguaje analítico a fin de cumplir funciones organizativas, el vocabulario es el lógico y el vocabulario descriptivo que es utilizado para cada temática en particular y sirve para dividir los términos observacionales y teóricos. Las ciencias fácticas han sido divididas en naturales y sociales o humanas, éstas configuran sistemas de conocimiento y de creencias que en forma simultánea y sucesiva están presentes en todas las ciencias fácticas. Las ciencias fácticas con sus disciplinas tienen que contrastar sus aseveraciones con la realidad, esto hace que se puedan llamárseles ciencias fácticas, es decir hechos que pueden ser demostrados en un campo real y no imaginario como sucede con las ciencias formales.

 

He tratado de resumir los aspectos más relevantes de la categorización de las ciencias que han sido objeto de estudio, lo cual ha permitido encontrar diferencias que se desprenden de lo indicado en líneas anteriores, así por ejemplo, se puede decir que las ciencias formales no son empíricas, es decir no se contrastan con la realidad sus investigaciones, al contrario de la ciencias fácticas que sus estudios básicamente se refieren a situaciones que ocurren en la realidad y que es en ese campo donde se deben poner a prueba lo aseverado o negado en sus enunciados, esto acarrea el hecho de que los enunciados utilizados en las ciencias fácticas sean contingentes que corresponden afirmaciones empíricas, en tanto que las ciencias formales utilizan enunciados necesarios (Gianella, 2000).

 

 

La ciencia y el arte: fuentes de creatividad

La creatividad no se da únicamente en expresiones artísticas, sino, en manifestaciones científicas. Cabe mencionar a Einstein en este punto, quien personifica al científico creador y, justamente, su creatividad y su curiosidad lo llevó a hacer grandes descubrimientos. “Yo no tengo dotes especiales, sólo soy apasionadamente curioso” (Einstein, citado en Romo, 2012).

 

En la Modernidad, la fuente creadora de todo cuanto hay es el hombre. Cabe remitirse en este punto a Grecia. Para el griego, todo hombre siempre es alguien que está ante otro hombre con las cosas bajo la phisis y sobre los dioses. Esa es la manera en que el griego se percibe a si mismo. Mientras para nosotros, la realidad tiene como fuente nuestra subjetividad, para el griego no hay este concepto.

(Seminario Epistemología I, Neldo Candelero, Julio 2015, UNR). El primer gran avance en la evolución de la ciencia se da en la Grecia clásica, concretamente en la Jonia, que se caracteriza por cruce de culturas, con intercambio de concepciones humanas y divinas. Esto ayuda a la flexibilidad y apertura mental, por lo cual se facilita el pensamiento científico y creativo (Romo, 2012). Interesante resulta, entonces, que el mundo occidental radique su conocimiento científico en Grecia, que además, históricamente, representa un ícono educativo con los tres grandes pensadores: Platón, Sócrates y Aristóteles que sientan bases para la estructuración del sistema educativo del mundo occidental.

 

Nosotros, frente a la pregunta sobre cuál es el sujeto de la cultura, diríamos el hombre. El griego contestaría, además de mi mismo, constituyen la historia la actividad de los hombres, de los otros hombres, dioses y phisis son realidades divinas.

Lo humano y lo divino en Grecia se abren no a partir de esta idea cultural, se abren por una cuestión estética. Es importante darnos cuenta que hay procesos creativos en los cuales el otro es más decisivo que él mismo. La historia no está hecha por mi, sino por todo otro.

Tomando en cuenta que el Occidente tiene otra manera de pensar que el mundo oriental y que esto determina cómo se han ido forjando los sistemas educativos, vale acotar que para el pensamiento judeo-cristiano o el concepto de creación es ajeno a la nada, es una metamorfosis de evolución (Seminario Epistemología I, Neldo Candelero, Julio 2015, UNR).

 

La creación es la misma en todas las ramas, en todas sus formas, tomando en cuenta que también se necesitan habilidades en cada campo y conocimiento profundo del mismo. El proceso para alcanzar la creatividad es largo, aunque puede haber excepciones que rompen la regla como la creatividad que se manifiesta en el “genio creador” como la memoria musical en Mozart, la imaginación espacial en Einstein, entre otros.

 

Ahora bien, hay ciertos procesos cognitivos que parecen hacer asociaciones remotas y que generan experticia en ciertas destrezas lógicas utilizando el pensamiento creativo. En este caso puntual me referiré a las metáforas. Gregory Bateson (1980, citado en Candelero, 2011) hace referencia a la metáfora como un proceso cognitivo que él reconoce utilizar. La metáfora es entonces la base para la poesía, la “lógica sobre la cual se había construido el mundo biológico” (Bateson, en Candelero, 2011).

 

El razonamiento metafórico difiere del razonamiento analógico, Peirce diferencia a la metáfora y la analogía y los separa como distintos íconos. “El razonamiento metafórico argumenta que dos clases diferentes de cosas son, en un sentido, la misma cosa porque comparten por lo menos algunas propiedades” (Marafioti, 2005, p. 119).

En el razonamiento metafórico el objetivo es mostrar que dos cosas son, de alguna manera, del mismo tipo porque comparten algunas características que nos son evidentes inmediatamente (Marafioti, 2005).

 

Hago alusión al razonamiento metafórico debido a que se relaciona directamente con la creatividad en el sentido que ésta última funciona asociando ideas remotas, que dan pauta al pensamiento original y a la flexibilidad mental, características fundamentales de la misma. Los procesos psicológicos de la creación requieren de habilidades especiales de estructura del pensamiento. Los mismos, junto a características personales y a la motivación personal e intrínseca de cada individuo constituyen los rasgos de la creatividad en cualquier ámbito. Comparando la creatividad con la ciencia, se puede afirmar que la misma significación posee la obra artística que la teoría científica. Las dos hacen alusión a revoluciones que han dado pauta a que se modifiquen los sistemas de reglas impuestos y los resultados son impredecibles (Romo, 2012).

 

Lo interesante en este punto y retomando el centro de este escrito es notar que hay dimensiones comunes entre la ciencia y el arte. “La verdad no es privilegio de la ciencia, ni la belleza del arte” (Romo, 1997, p. 59). El análisis crítico de la ciencia, que comienza con Kuhn, constata que los principales avances científicos se han dado principalmente por métodos heterodoxos como la imaginación o los descubrimientos al azar, perdiendo protagonismo el racionalismo o positivismo (Romo, 2012).

 

Considero necesario darle un espacio en este escrito a la intuición, la cual es “mucho más que una corazonada y que un pensamiento acerca de algo. La intuición es una percepción interior que nos lleva a comportarnos de determinada manera” (Menchén, 2005, p. 26). La intuición es considerada el primer paso de la creatividad, requiere tiempo, contemplación u observación detenida. Es un conocimiento interno de si mismo, se la cultiva tratando de prestar atención a lo que trata de comunicarnos el inconsciente, el cual no es un lenguaje de ideas lógicas, sino de símbolos, de señales, de sentimientos. “Platón consideraba que la intuición es una fuente de conocimiento en la que se puede confiar” (Menchén, 2005, p 27).

Cabe señalar que Kuhn da importancia absoluta a la historia de la ciencia, llegando a afirmar que las concepciones inductivistas e hipotético deductivistas no toleran ser comparadas con pruebas históricas. Estas limitaciones del inductivismo y del falsacionismo para apoyar la descripción de la evolución de una teoría compleja, direccionan a Kuhn a visualizar las teorías como totalidades estructuradas, que pueden ser interpretadas únicamente con el estudio de la historia de las ciencias. En estas totalidades, las teorías se convierten en significativas (Kuhn, 1971).

 

Ahora bien, las revoluciones científicas provocan la reestructuración de las formas de pensamiento de una o más disciplinas. La cosmovisión del científico cambia con las presuposiciones de una ciencia y los conceptos utilizados en ella (Kuhn, 1971). Existen principios generales que están en todos los grandes creadores. La creación se alimenta de la perseverancia, del compromiso inusual con la investigación y las disciplina.

 

Es ahora pertinente describir al científico creador. El perfil está siempre asociado con la inspiración que, a lo largo de la historia, se la ha asociado con las musas y el Espíritu Santo, inclusive. La inspiración es básica en cualquier forma de producto ya sea científico, artístico, musical, literario, poético. La inspiración existe en todos, no es exclusiva de unos pocos. No hay procesos mentales únicos de unos pocos elegidos, es decir, son operaciones mentales ordinarias que con trabajo y perseverancia producen algo inusual y novedoso. “Lo prodigioso en la creación es el producto, el resultado, no el proceso” (Romo, 2012).

 

La intuición, justamente es importante en el proceso creativo, ya que se perciben fenómenos, se ven cosas, se observan hechos. Es un proceso que conduce al individuo a nuevas percepciones de las cosas. Pero no se trata de una casualidad o coincidencia, sino de una percepción pura de la realidad (Menchén, 2012).

Los expertos mencionan cuatro niveles de intuición: físico, mental, emocional y espiritual.

  • El nivel físico se asocia con las sensaciones corporales.
  • La intuición emocional implica las relación con otra persona, que producen energía.
  • La intuición a nivel mental está asociada con el pensamiento, está más relacionada con las matemáticas y la ciencia. “La formulación de hipótesis y las nuevas teorías están en esta categoría” (Menchén, 2012, p. 28).
  • La intuición espiritual del conocimiento intuitivo está asociado con la experiencia mística. Implica poner atención en lo transpersonal más que en el campo personal .

 

En general , la escuela no ha apoyado o fomentado la práctica de la intuición, ya que ésta ha sido considerada como algo no académico, infantil y no digno de atención, cuando en realidad es un elemento fundamental de la vida escolar (Menchén, 2012).

En la educación, es muy importante el juego y la creatividad en la infancia como formas del desarrollo para identificar el conocimiento en sí, y poder comprender el proceso de aprendizaje. Han existido muchas teorías sobre la importancia de la creatividad en la educación y en el aprendizaje, sin embargo, en la experiencia cotidiana, esto es una utopía que ocupa un lugar que merece más atención tanto en las instituciones educativas como en el hogar. Una de las razones más importantes es que la creatividad, el juego y el arte han sido concebidos como una forma de relleno de los contenidos de enseñanza o una opción de entretenimiento pero no han sido tomadas en cuenta como aspectos fundamentales del desarrollo infantil. Esto quiere decir que el niño cuando se expresa lúdica o artísticamente no solo lo hace por entretenerse, sino que conceptualiza, conoce, produce, se desarrolla y socializa. Definitivamente, entonces, la creatividad aplicada es una manera importante de conocer y de aportar incluso, al conocimiento científico (Branda, 2005).

Este enfoque conduce a un soporte educativo diferente al tradicional y lo planteado por la tecnología educativa, con base en el conductismo, ya que reconsidera la teoría y la metodología de la didáctica y por lo tanto, del pensamiento pedagógico

Es interesante cómo se relacionan el arte y la ciencia en la creación científica, en la cual el sentimiento de armonía y la búsqueda del conocimiento profundo de la realidad guían al individuo. Poincaré (citado en Romo, 2012) cita tres ejemplos de esta síntesis: la ley de la gravedad de Newton, las ecuaciones de Maxwell y la ecuación de Laplace. En una ciencia como la matemática, muchos han hablado de esa experiencia estética. Al referirse a este punto, Poincaré menciona que el matemático busca la visión de la verdad dentro de sí mismo direccionado por una sensibilidad estética, por una guía de la belleza en la matemática, de la armonía existente en los números y formas, de la naturaleza geométrica.

 

Consideraciones finales

El pensamiento lógico plasmado en la matemáticas (como ciencia) y el pensamiento intuitivo, imaginativo y flexible, plasmado en el arte (como creatividad) son dignos de tener espacios relevantes en los currículos académicos en todos los niveles del sistema educativo. Es fundamental dar espacio a las matemáticas como la columna vertebral del pensamiento lógico y exacto; por otro lado, el arte, como representación de la creatividad, merece un espacio y peso igual de importante. De esta manera, las ciencias fácticas y formales equiparan la balanza del conocimiento y del proceso de aprendizaje y las mismas se deben ver reflejadas en el currículo educativo.

 

La relación entre formación, educación y epistemología es sumamente importante para sentar bases sólidas en el proceso de aprendizaje. Esta necesidad surge del recorrido educativo histórico que da como resultados que muchos de los niños y jóvenes no entienden o no interiorizan la mayoría del contenido existente en el currículo propuesto. Esto se refleja en la apatía, el aburrimiento, la falta de motivación de los estudiantes (Gómez, 2002). Las desigualdades sociales existentes representan también un desafío enorme para los educadores. Sin embargo, si se logra estimular procesos cognitivos basados en la ciencia y en el arte, en las ciencias formales y fácticas, se puede generar pensamiento profundo e innovador que justamente aporte al desarrollo de la sociedad.

 

Existe una brecha, una separación entre el sistema escolar y los procesos de aprendizaje que tienen los estudiantes que están estrechamente vinculados con su percepción de la realidad. Justamente, por esta razón se debe construir conocimiento que esté relacionado con la realidad y que aporte significativamente.

Los estudiantes que son parte del sistema educativo regular cargan con ellos conocimientos asociados a la dinámica cultural, por los cambios que se dan en cuanto a la tecnología. Los medios de comunicación y el mercado, los mismos que modifican las necesidades, el lenguaje, las concepciones de tiempo y espacio, en un marco de desigualdades sociales crecientes. Esta situación se manifiesta en las limitaciones que implica un proceso de interiorización del conocimiento acumulado y su reestructuración permanente de acuerdo a las necesidades reales, a las condiciones existentes (Gómez, 2002).

 

Políticos, pedagogos y docentes consideran que la educación no puede estar reducida únicamente a la transmisión de conocimientos. Los fines educativos ideales de cualquier país tienen la intención absoluta de preparar ciudadanos integrales. Esta capacitación integral requiere de estimular el potencial creativo de los estudiantes mediante los métodos más adecuados (De la Torre, 2007).

 

Al fomentar la creatividad, se moldea el pensamiento riguroso para hacerlo más flexible y abierto a las nuevas oportunidades y posibilidades que se presenten en el quehacer educativo. Y viceversa, al fomentar el pensamiento riguroso materializado en la matemática, se estructura la imaginación e intuición, potenciando la creatividad. Las categorizaciones de pensamiento de orden superior se fusionan magistralmente produciendo un proceso de pensamiento disciplinado, estructurado, pero a la vez, receptivo a las señales intuitivas, imaginativas y creativas. Esta combinación fortalece e impacta el proceso de aprendizaje.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

Branda, M. (2005). Creatividad y Comunicación. Nobuko: Buenos Aires

Candelero, N. (2011). Arte y Ciencia: de la precisión en el decir y en el hacer.

Candelero, N. (2015). Seminario Epistemología I, UNR.

De la Torre, S. (2007). Creatividad aplicada: Recursos para una formación creativa. Magisterio del Río de la Plata: Buenos Aires.

Gianella, A. (2000). Introducción a la epistemología y a la metodología de la ciencia. Editorial de la Universidad Nacional de La Plata: La Plata.

Gómez Sollano, M. (2002). Teoría, Epistemología y Educación: Debates contemporáneos. Plaza y Valdés Editores: México.

Kuhn, T. (1971). La estructura de las revoluciones científicas. Fondo de Cultura Económica: México.

Marafioti, R. (2005). Charles S. Peirce: El éxtasis de los signos. Ed. Biblos: Buenos Aires

Maerk, J. & Cabrolié, M. (1999). ¿Existe una epistemología latinomaericana? Plaza y Valdés Editores: México.

Menchén, F. (2005). Descubrir la creatividad: desaprender para volver a aprender. Ed. Pirámide: Madrid.

Romo, M. (1997). Psicología de la Creatividad. Paidós: Barcelona

Romo, M. (2012). Epistemología y Psicología. Ediciones Pirámide: Madrid.

 


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