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Firmeza y disciplina, sinónimos de amor

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boxRecuerdo que bastaba una mirada de mi papá o de mi mamá para saber que tenía que parar de hablar o terminar inmediatamente una conducta. Hoy en día cuando veo a mis hijos intensamente con el afán de que paren lo que están diciendo, ellos ni cortos ni perezosos dicen “mami,¿por qué me ves así?”. Es decir, las técnicas de antaño no tienen la misma eficacia hoy en día debido a que, justamente, nos encontramos frente a otro tipo de niños y adolescentes que deben ser criados de manera distinta a la cual fuimos criados nosotros.

Educar con exigencia y firmeza no significa castigar a nuestro hijo o prohibirle las cosas, se trata de saber qué queremos enseñarle y cómo queremos transmitírselo,

Nos quejamos permanentemente de cuántas veces debemos repetir las cosas para que nuestros hijos, finalmente, nos obedezcan. También hay quejas permanentes de que hay que explicar a los chicos las cosas de varias maneras para que comprendan. En fin, para evitar estas situaciones, hay que exponer mensajes claros y concretos y, sobre todo, constantes. No es adecuado variar el mensaje mientras el niño va creciendo, o las consecuencias frente a una acción, debido a que lo confundimos.

Nuestros hijos deben saber:

  1. La autoridad (los adultos, los mayores a ellos, profesores y por supuesto, los padres) merece respeto siempre. No se negocia este punto. El respeto consiste en: escuchar con atención, no hablar con tono inapropiado, no desafiar, saludar y despedirse correctamente.
  2. Los padres darán una vez la consigna y ésta debe ser respondida. No se repetirá innumerables veces la consigna debido a que esto aplaza la obediencia y la armonía en el hogar.
  3. Si necesitan una explicación, se las daremos gustosos. Conversaremos con ellos. Pero hay cosas (como ordenar su dormitorio) que se deben hacer por “default”, porque así debe ser.
  4. Sus padres siempre se demostrarán afectuosos al momento de dar consignas y que esto generará bienestar.

 

El concepto básico en la crianza es CONSTANCIA, no podemos dar consecuencias según el día que hemos tenido. Debemos establecer rutinas armónicas desde el nacimiento de nuestros hijos. Hay consignas que no son negociables. Y el respeto jamás pasa de moda, es un valor fundamental en la vida familiar y social. Con estas pautas básicas debemos sentirnos orgullosos de criar con firmeza y disciplina ya que las mismas son sinónimo de amor.

 

 

Alegría Crespo, PhD

 


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El universo de los dos años

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dos añosUna mamá mira a su hijo de pocos meses y dice “qué bueno es…es un ángel”. ¡De repente el angelito quiere demostrar que vino a este mundo y que el mundo sentirá su existencia! Comienzan los terribles dos años. En esta etapa serán muy comunes los berrinches y las pataletas. Si los papas no están preparados, además, los berrinches pueden ser de parte de ellos.

Bueno, esta etapa es sumamente normal. Es parte del desarrollo. El niño está buscando ser más independiente y autónomo.

Su frustración se da porque no puede hacer lo mismo que sus hermanos mayores o sus papás. Por eso, es importante que lo comprendamos. Debemos entender que el niño no se comporta mal para ser desafiante sino para ir marcando su propia identidad y dejar de ser una extensión de la madre.

Es muy común que el niño a esta edad: diga no, quiera todo de inmediato, manifieste sus necesidades de manera agresiva, rechace ayuda para caminar o comer, esté más inquieto, esté más travieso, hace todo lo que sabe que no debe hacer, desafía a la autoridad paterna, se desespera y golpea, muerde o lanza cosas.

Entonces, esta etapa pasa como una etapa fluida o como un castigo. Tú eliges y por eso tu actitud es tan importante.

Tanto padre como madre deben dar el mismo mensaje para que no existan confusiones:

  • No te adelantes a sus necesidades: permite que él las exprese, que se sienta independiente.
  • Permite que tome sus propias decisiones: deja que escoja su ropa, que escoja qué actividad quiere hacer (si no altera el orden familiar).
  • Negocia posibilidades alternativas si no puede hacer lo que quiere.
  • Auto control: enséñale comportamientos que le ayuden a auto controlarse como la respiración o bajar el tono de voz.
  • Intenta dialogar y explicarle las cosas de manera clara y concisa.
  • No esperes que este quieto ¡está descubriendo el mundo!
  • Dile no al castigo físico: es un acto violento inadmisible que además no tiene buenos resultados.

Consecuencias:

dos años 1El tiempo fuera es una técnica que puede resultar interesante ya que se distancia al niño en un espacio de reflexión para que sus actividades cotidianas se vean interrumpidas ya que tuvo un comportamiento inadecuado (berrinches, agresividad, pataletas). Recordemos que máximo 5 minutos es aceptado ya que la percepción temporal de un niño es muy distinta a la nuestra.

Disfrutemos esta maravillosa etapa, cada edad tiene su magia y sus dificultades. Después, cuando crezcan, extrañarás los “terribles dos”.



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El efecto Pigmalión y su incidencia sobre la crianza

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efecto pigmalion 2¿Te has preguntado cómo hubieses sido si nacías en otro orden en el cual naciste? Es decir, si no serías hermano mayor o hijo único o si tu familia no sería numerosa? Es decir, somos, en gran parte lo que nuestra familia hace que nosotros seamos.

En este artículo trataré sobre las consecuencias del efecto Pigmalión, término que utilizó el psicólogo social Robert Rosenthal en 1965 con base en uno de sus experimentos para referirse al fenómeno mediante el cual las expectativas y creencias de una persona influyen en el rendimiento de otra.

Por lo tanto, somos lo que nuestros padres esperaban de nosotros (a menos que hayamos sido rebeldes en algún momento dado de nuestra vida y hayamos decidido labrar nuestro propio camino). Por tanto, si nacemos como hijos primeros, seguramente se espera de nosotros que seamos el ejemplo, los fuertes, los protectores, los responsables y eso lleva un peso emocional a lo largo de nuestra vida.

 

El segundo hermano se refugia más en el rol del primer hermano. La crianza, para sus padres, ya se ha convertido en un práctica más habitual y se han relajado y esto se ve reflejado en un niño más tranquilo, menos estresado que su hermano mayor.

 

El tercer hermano llega en un momento de matrimonio o relación consolidados, o de madurez de sus padres lo cual hace que sea más irreverente, más autónomo y más flexible.

 

Entonces, si nosotros subestimamos a un hijo nuestro, realmente ponemos en riesgo su autoestima y su solvencia para realizar distintas cosas o para alcanzar sus sueños porque están complaciendo a la expectativa que sus padres tienen de él. Si pensamos que un hijo nuestro no es capaz de realizar cierta actividad con eficacia, seguramente no lo hará puesto que le estamos transmitiendo ese mensaje. Por o, así tengamos un hijo con alguna discapacidad o un problema de aprendizaje debemos CREER en él: Hacerle saber cuánto creemos en él y en que es capaz de alcanzar lo que se proponga.

 

La sobreprotección es dañina y es generadora de un retroceso permanente en el desarrollo de un ser humano.

 

efecto pigmalion 1Debemos tomar en cuenta que las expectativas que tenemos de nuestros hijos serán cumplidas, por tanto, visualicémoslos como grandes seres llenos de luz y con sus sueños cumplidos. Les estaremos dando herramientas valiosas para convertirse en seres humanos felices y completos.

Alegría Crespo, PhD

Ciencias de la Educación

Educar con Alegría


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Frente a los exámenes supletorios

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examenesFinaliza el año escolar. Todos listos para vacaciones. Viajes programados, ilusión, planes familiares. De repente, la mala noticia de que nuestro hijo se queda en exámenes supletorios. Comienzan los sentimientos de angustia, de frustración, de ansiedad e incertidumbre.

Los exámenes supletorios tienen la finalidad académica de reforzar contenidos antes de que el estudiante sea aprobado para el año siguiente. Sin embargo, en muchos casos, las consecuencias son contrarias. El estudiante siente que algo le está faltando, que no está al nivel del resto de sus compañeros, que no puede adquirir el conocimiento, que será la burla de sus compañeros, que no ha cumplido las expectativas de sus padres, es decir, bajo estas condiciones, es complicado que se adquieran los conocimientos necesarios para rendir un bien examinen.

Frente a esta situación, lo ideal es prevenirla. Esto se logra haciendo un seguimiento a lo largo del año de cómo se está desempeñando nuestro hijo en determinadas materias. Por tanto, el diálogo es fundamental, así como mantener reuniones periódicas con la institución educativa.

Ahora bien, si ya el chico debe rendir un supletorio, es importante que:

  1. La familia lo apoye incondicionalmente: frases de aliento, credibilidad y confianza en sus capacidades, proveer un profesor que fortalezca sus conocimientos.
  2. El castigo no es un recurso: el chico ya siente suficiente fracaso al tener que rendir un examen supletorio. Por tanto, castigarle solo va a bajar su nivel energético y emocional y esto incrementará su ansiedad. Es mejor tomarlo con naturalidad.
  3. De ser necesario, se debe consultar con un psicólogo. Se han visto casos a nivel mundial de depresión severa de los estudiantes que están bajo un alto nivel de tensión y no logran complot expectativas. Por esta razón, un profesional que lo apoye emocionalmente puede ser importante.

Debemos recordar que el éxito está hecho de gravados y tropezones. Esta oportunidad dejará una importante lección a nuestros hijos en aspectos como responsabilidad, disciplina y perseverancia.

Apoyemos el arduo camino del aprendizaje desde casa para lograr buenos resultados y sobre todo, alta autoestima.


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Hablemos sobre mitos del cerebro

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cerebroEl cerebro es un músculo misterioso y maravilloso. En los últimos 25 años han existido muchos descubrimientos sobre el mismo y también se han logrado desmitificar ciertos neuromitos. A continuación revisaremos cuáles son.

El primer neuromito es que solo se utiliza el 10% del cerebro. Esto tuvo origen con una afirmación hecha por William James, considerado el padre de la Psicología en Estados Unidos cuando dijo que la mayoría de personas sacan provecho únicamente a una parte del potencial de su cerebro. Sin embargo, el ser humano, permanentemente utiliza todo el cerebro para cumplir distintas funciones.

Por otro lado, existe el neuromito de que utilizamos un hemisferio más que el otro. Entonces, siendo así, las personas en las cuales el cerebro dominante es el derecho, serán más imaginativas y creativas y las que utilizan más el hemisferio izquierdo serán más lógicas. Sin embargo, los estudios demuestran que se utilizan los dos hemisferios por igual.

Otro neuromito es que el tamaño del cerebro determina cuán inteligente es una persona. Esto no es cierto. Lo que determina la inteligencia se basa en las conexiones neuronales.

El cuarto neuromito sostiene que el cerebro está inactivo durante el sueño. Por el contrario, el cerebro está muy activo. Está “vaciando” el contenido no trascendente y quedándose con lo necesario y está preparándose para aprender en el nuevo día.

Otro neuromito es que el cerebro de la gente mayor o de tercera edad ya no aprende. Las conexiones neuronales son plásticas durante toda la vida. Si bien esta plasticidad disminuye, lo importante es mantener el cerebro ejercitado para que mantenga la plasticidad.

El hecho de que escuchar música clásica nos hace más inteligentes tampoco es cierto. Lo que si refuerza la inteligencia es tocar algún instrumento por todas las destrezas que deben estar implícitas.

Las neuronas si se regeneran, al contrario del neuromito que dice que no. Existe la neurogénesis que es el nacimiento de nuevas neuronas en el sistema nervioso adulto. Lo importante es mantener hábitos sanos como no tomar, no fumar y hacer ejercicio.

 

El cerebro es un órgano increíble. A media que tenga mayor exposición y estimulación, se desarrollará hasta alcanzar su máximo potencial. Nutramos nuestro cerebro y el de nuestros hijos para alcanzar una vida de aprendizaje plena.

 

 

Fuente:

Labath, L. (2017). Neuromitos o falsas creencias sobre el cerebro.

Recuperado de:

https://campus.asociacioneducar.com/archivos/_29/Apunte_F_Conceptos_de_Nse._Neuromitos.pdf


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¿Cómo prevenir posibles adicciones?

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adiccionesLa respuesta básica es: cercanía, estar cerca de nuestros hijos, conocerlos bien. Es sumamente importante que podamos crear un espacio de confianza y de complicidad. No se trata de ser vigilantes y acer sentir opresión a nuestros hijos, sino, de hablar permanentemente con ellos y hacerles saber lo que nos preocupa. Se trata de entablar una relación transparente desde la infancia para que ellos, al momento de la pubertad y de la adolescencia, sientan confianza en nosotros.

Esta época la tecnología nos juega en contra debido a que muchas veces no nos ayuda a conocer con quién se está llevando nuestro hijo. Ahora bien, si establecemos un diálogo de confianza permanente, ellos abrirán su mundo a nosotros y traerán a sus amigos a casa lo cual ayuda a conocer su realidad con mayor profundidad.

Si nos ponemos a recordar cómo era la vida antes, los padres tenían la gran ventaja de conocer los amigos con los que frecuentaba su hijo debido a que las relaciones eran reales, no virtuales. Existía teléfono en la casa y si alguien quería comunicarse con el chico, debía llamar a casa y saludar a los padres. Hoy por hoy, la comunicación está a la distancia de un mensaje y es privada. Por tanto, es importante involucrarnos en la vida social de nuestros hijos abriendo las puerta de casa para que se sientan cómodos invitando a sus amigos.

Por otro lado, debemos estar atentos a los síntomas que se presenten, es decir, debemos conocer el comportamiento de nuestros hijos, notar si han cambiado, si están ansiosos o irritables. El arma más poderosa, siempre lo diré, es el amor. Si notamos que existe vacío, preocupación, ansiedad generada por los cambios de la vida, llenemos de amor a nuestro hijo. Recordemos que los abrazos siempre reconfortan.

En cuanto a la información que debemos brindar sobre drogas y alcohol, es importante que sea objetiva. No es necesario entrar en detalles crueles o morbosos sobre las adicciones, pero sí es importante informarles sobre las condiciones de dependencia y de deterioro físico y emocional que causan las adicciones.

 

El deporte y la unión familiar serán razones para ayudar a los chicos a mantenerse alejados de intereses que los puedan llevar a adicciones. Conozcamos a nuestros hijos, seamos quienes acompañen su crecimiento con amor y confianza. Desarrollemos hábitos sanos recordando que habrá una “mente sana en cuerpo sano”.

 

Les dejo estas preguntas para que puedan hacer su propia reflexión:

¿A qué edad se debe comenzar a hablar de adicciones?

¿Debo contar casos de personas con adicciones a mis hijos?

¿Cómo puedo evitar las malas influencias en mi hijo?

¿Hasta qué punto debo respetar su privacidad para conocer con quién frecuenta?

¿A qué síntomas debo estar atento antes de que sea vulnerable?

 

Alegría Crespo

Ph.D (c )


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Las emociones: clave de aprendizaje

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Lo que realmente hace que un niño aprenda no son las horas de estaremociones 1 sentado o las veces que repita ciertos contenidos. Un niño aprende cuando sus emociones son favorecedoras. Sólo se puede aprender aquello que se ama, esta es la conclusión del estudio realizado por el neurocientífico español Francisco Mora (catedrático de Fisiología Humana en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid). El resultado de éste afianza la importancia de las emociones en el proceso de aprendizaje.

Las emociones son el punto de partida de un círculo virtuoso de aprendizaje que comienza a partir de la curiosidad, la misma que lleva a los niños a investigar. La investigación produce satisfacción, la misma que hace que amemos ciertos temas, por lo cual nos sentimos valiosos en ciertas materias porque las asociamos con acierto. Lo mismo sucede cuando fracasamos en algo, por ejemplo, un niño que no acierta en ejercicios de división, asumirá que es malo para las matemáticas y terminará sin interés por las mismas. Cuando amamos algo, nos sentimos productivos y aprendemos con mucha facilidad.

El ser humano necesita utilizar sus sentidos, ver, oler, palpar, degustar. Tocar la flor, sentir los distintos tipos de texturas. Si todo lo que se le enseña es abstracto, es sumamente difícil que el niño lo interiorice como parte de su ser.

Logramos “enganchar” al niño en el aprendizaje si se emociona. Al cerebro le encanta la sorpresa. Si el niño se siente sorprendido, entusiasmado, entretenido, seguro será más productivo el proceso de aprendizaje y tendrá mejores resultados que cuando se siente sin interés, aburrido, desmotivado.

La neurociencia ha podido demostrar mediante el nivel de actividad en el cerebro que se aprende lo que llama la atención y genera una emoción. Aquello novedoso, innovador, diferente, original, que sale de la rutina, ayuda a llamar la atención y a ser un trampolín para el aprendizaje significativo.

Se pueden diferenciar 8 maneras para que el niño aprenda:

Un niño desmotivado no aprenderá, mientras que un niño al que le apasione la clase, atenderá y mantendrá la concentración mucho más tiempo.

  1. Fomenta la curiosidad de tu hijo a través de las preguntas
  2. El contacto con la naturaleza es muy beneficioso.
  3. Utiliza el juego para explicar temáticas complejas.
  4. Haz experimentos con los niños. Esto fortalece su curiosidad y ganas de aprender.
  5. Busca sorprender a tu hijo e estudiantes.
  6. Visita lugares de interés como museos, parques, bosques, reservas naturales, granjas.
  7. Dale libertad para elegir, esto lo compromete. Por ejemplo, el libro que quiere leer.
  8. Los refuerzos positivos son básicos, hay frases, gestos que motivan comportamientos pro aprendizaje.

Las emociones ayudan a que el aprendizaje se convierta en un mundo lleno de sorpresas y de interés. Nuestro deber es ayudar desde la casa y la escuela a que no se asocie aprendizaje con obligación, sino con diversión.

Alegría Crespo, PhD ( c ) Ciencias de la Educación

 


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Madres agenda y padres helicóptero: criando niños burbuja

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Padre controladorLos padres helicóptero y las mamás agenda están más presentes de lo que imaginamos. Estos términos se aplican con mayor frecuencia de la que creeríamos. Incluso, nosotros mismos podemos calzar en esta “etiqueta”.

¿A qué se refieren estos  términos? Los padres helicóptero y las madres agenda son aquellos que están permanentemente detrás de cada paso de sus hijos, de manera incluso controladora. Las madres agenda tienen planificada cada actividad del día, cada momento, cada reunión de sus hijos e incluso escogen sus amistades de acuerdo a los que ellas consideran que es más conveniente. De igual modo, los padres helicóptero “sobrevuelan” las actividades de sus hijos. Están calculando cada paso que darán sus hijos.

Este tipo de padres sobreprotectores vigilan las tareas de sus hijos muy de cerca y están como “supervisores” de las mismas.

Son padres que se convierten en guardianes de cada actividad de sus hijos y que, de alguna manera, los obligan a volverse dependientes de esta dinámica y de esta interacción ya que así es como han crecido y así es como se han desarrollado.

El prototipo de madre agenda y padre helicóptero genera la crianza de un niño burbuja. Las consecuencias de criar niños burbuja son variadas y van desde la inseguridad, hasta la baja autoestima, así como la falta de autonomía, pocas estrategias de resolución de conflicto. Más grave aún es cuando aquellos niños presentan signos de agresividad contra sus pares o en su entorno. El control del cual están siendo sujetos debe ser desfogado de alguna manera y los mecanismos, a veces, no son los mejores, por lo cual el niño comienza a comportarse de modos incompresibles.

Estos términos se originan con el psicólogo israelí Haim Ginnot quien escribió en su libro “Entre los padres y los adolescentes” (1969) y las características principales de este tipo de padre son:

  • Hablan en plural sobre las tareas de sus hijos: “Teneos que cepillarnos los dientes”, “Tenemos que terminar la tarea”, “La profesora debe ver que nos portamos bien”.
  • Están atentos a cada movimiento e intentan complacer a sus hijos en todo.
  • Intentan ser quienes resuelven los problemas de sus hijos y dar solución inmediata a todo.

 

Esta obsesión de los padres de tener todo bajo control y todo calculado acaba siendo sumamente nociva para todos los miembros de la familia: los padres acaban extenuados, tratando de darles a sus hijos una vida llena de perfección, lo cual es imposible, ya         que se aprende al caer, al equivocarse, al pasar momentos difíciles. Este tipo de relaciones acaban ahogando y son la causa de serios problemas emocionales.

Por tanto, dejemos a nuestros hijos crecer en libertad,
desarrollar su autonomía y expandir sus alas para volar solos en el vasto cielo que ofrece la vida.

 

Alegría Crespo

PhD (c) Ciencias de la Educación

 

Bibliografía:

Ginott, H. (1969). Between Parent and Teenager. Michigan: McMilan

Foto obtenida de: http://www.inspirulina.com/como-dejar-de-ser-padres-controladores-que-asfixian.html


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Momentos que marcan

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padre e hijo 1A mis 7 años, siendo aún muy niña, me acerqué a mi mamá y airosa y segura le dije: “Mamá, gracias por ser como son tú y mi papá, gracias a ustedes yo tengo mejor carácter ahora”, mi mamá solo me abrazó tiernamente y me dijo: “Qué hermosas palabras, recuerda que tú siempre serás tu compañía y tienes que ser la mejor, ya que estás contigo las 24 horas del día”. Estas palabras me han acompañado siempre, me han forjado el carácter y me han ayudado a atravesar los momentos, quizá, más duros de mi vida.

Uno nunca olvida ciertas charlas con los padres. Esos momentos, nos marcan para toda la vida. Tendemos a recordar el lugar, el tono de voz, la sensación al entablar ciertas conversaciones con nuestros padres.

Tendemos a remontarnos a conversaciones y a trasladarlas al presente para volver a sentirnos protegidos y encaminados por nuestros padres.

Aún siendo adulta, muchas veces pienso: “¿Qué me diría mi papá o mi mamá en esta situación?” y me da alivio, me da paz, porque puedo imaginar vívidamente sus palabras y, de alguna manera, se me aclara el panorama.Father Talking to Son

Ahora bien, así como quedan huellas de las palabras de ternura, aliento y amor, también quedan cicatrices de las palabras duras, hirientes y emitidas en un momento de frustración. Esas palabras también causan que la autoestima se vea afectada, la autonomía disminuida, la confianza propia fragmentada y la tranquilidad del hogar, interrumpida.

Por tanto, debemos ser conscientes de que lo que decimos a nuestros hijos,  sea para felicitarlos, reforzar conductas positivas, para conversar de temas variados o para llamarles la atención, tendrá una huella permanente en sus vidas y lo recordarán siempre. Esto pone sobre nosotros una responsabilidad enorme debido a que debemos saber y asumir lo que decimos,  la forma en que lo hacemos y el mensaje que queremos transmitir. De todas maneras, nos podemos equivocar y, en este caso, saber pedir perdón no solamente es importante, es necesario. Abrir nuestro corazón y pedir disculpas a nuestro hijo por alguna palabra o acción que no se debió haber dado nos humaniza, nos dignifica y para ellos es el mejor ejemplo. Recordemos siempre que lo más importante es dejar huellas…nunca cicatrices.

Alegría Crespo

Ph.D (c ) Ciencias de la Educación


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¿Qué tipo de padre eres?

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Estilos 1Ser padre es uno de los roles más desafiantes de la vida, requiere de aprendizaje diario y es una experiencia personal y única que se basa en la relación que tenemos con nuestros hijos. Además, la relación con cada hijo es distinta y particular, podemos incluso variar nuestro estilo de paternidad con cada hijo, dependiendo de la personalidad de los mismos.

 

No podemos encasillarnos únicamente en un estilo de paternidad ya que lo interesante es tomar elementos de varios para lograr centrarnos en nuestro propio estilo de paternidad. Para poder analizar con cuál de los mismos nos identificamos, los revisaremos a continuación:

Estilo autoritario: este estilo se basa en la exigencia permanente, pero en poca atención brindada a los hijos. Las normas y consignas no pueden ser cuestionadas ni negociadas. Permanentemente, recuerdan a los hijos que ellos son la autoridad y sus actuaciones se basan en altos niveles de control y pocas demostraciones de afecto. En este estilo, hay conductas de privaciones e imposición verbal y física.

Lastimosamente, las consecuencias del autoritarismo se van transmitiendo de generación en generación y se van incrementando dosis de agresividad y frustración con el tiempo. Estos sentimientos pueden ser descargados con personas que nada tienen que ver con la frustración.
Estilo permisivo: este estilo se trata de los padres que exigen poco y que atienen las necesidades de sus hijos en exceso. No siguen las reglas de conducta y son sumamente flexibles y tolerantes ante los impulsos de sus hijos y, generalmente, no hay consecuencias ante sus comportamientos.

Los padres permisivos evitan hacer uso del control, utilizando pocos castigos y muestran una excesiva concesión en las demandas de los hijos; se muestran tolerantes y tienden a aceptar positivamente los impulsos del niño. Su estilo comunicativo es poco efectivo y unidireccional, considerando en exceso las iniciativas y argumentos infantiles.

Los padres permisivos consideran que los hijos deben crecer en libertad, estableciendo mínimamente los límites. Generalmente, procuran dar a sus hijos todo lo que ellos no tuvieron en su infancia y les llenan de mimos y regalos. Los padres también adoptan el estilo permisivo debido a que temen entrar en discusiones o peleas con sus hijos y no quieren enfrentarlos, llegan incluso a tener miedo de ellos.

Estilo Democrático: En este estilo calzan los padres exigentes que están preocupados y atienden las necesidades de sus hijos. Las normas y reglas son claras y saben lo que quieren en su hogar. Las sanciones son utilizadas de manera adecuada y balanceada. Apoyan el diálogo y la comunicación permanente. Otra característica de este tipo de padres es que analizan las demandas que hacen sus hijos de acuerdo a sus distintos niveles de desarrollo.

Los padres democráticos explican a sus hijos las razones para actuar de cierta manera o para tomar ciertas decisiones. Responden a las inquietudes de sus hijos y les prestan atención permanente. Además, explican a sus hijos las razones de las normas que establecen, reconocen y respetan su independencia, negociando con ellos y tomando decisiones en conjunto. Son padres que responden a las demandas y preguntas de sus hijos demostrando real escucha. Lo interesante de este estilo es que fomenta la independencia y autonomía a través del diálogo, las normas claras y el comportamiento afectivo. Se diferencia del padre permisivo que no ofrece orientación y disciplina real a su hijo y esto no favorece su autonomía y del padre autoritario que es tan rígido que causa temor e inseguridad a sus hijos.

Ser padre es una tarea ardua, compleja, ya que está en nuestras manos el futuro de nuestros hijos. Ellos nos ven como su ejemplo a seguir, imitan nuestras actitudes y comportamientos y adoptan conductas generadas en el hogar.

Si queremos criar hijos seguros y que nos tengan confianza, optemos por el estilo de paternidad que permita criar hijos felices, dejando de lado los recuerdos o traumas de nuestra infancia con el fin de fortalecer la única personalidad y realidad de nuestros hijos, respetando su individualidad y decisión propia y criando hijos respetuosos y a la vez, que tengan sentido crítico para que sepan afrontar la vida con todos sus matices.Estilos 2

Es recomendable hacer una reflexión permanente con el fin de mejorar nuestra paternidad en los aspectos que necesita ser reforzada y ser constantes en aquellas prácticas que están resultando provechosas y positivas en la crianza de nuestros hijos. Adelante en esta hermosa y ardua tarea que nos traerá las más grandes gratificaciones y compensaciones de la vida.

 

Alegría Crespo

Ph.D (c) Ciencias de la Educación

 


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