Consecuencias que se cumplan

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Consecuencias que se cumplan

Category : Artículos

Padre e hijoMuchas veces, ante una rabieta o un mal comportamiento de nuestros hijos, perdemos la cabeza y cometemos el error de castigarles con cosas que realmente, en la práctica, será muy difícil cumplir. Por ejemplo: “Te quedas una semana sin televisión”, “te quito el ipad un mes”, “no irás a la fiesta de tu amigo”. Luego, nos comenzamos a sentir culpables y vemos la manera de quitar o ceder ante la consecuencia impuesta. Lo admito, me ha pasado no solo una vez, sino varias a lo largo de mi maternidad de tres. Cada uno con sus necesidades y su realidad. Lo que me ha hecho pensar es que, finalmente, quien queda mal y pierde autoridad, soy yo. Los chicos llegan a pensar: “me dice esto porque está enojada, se le pasa y seguro logro que me quite el castigo”.

Por lo tanto, depende de nosotros, por un lado, establecer diálogos en los cuales sentemos lo que puede suceder en caso de rabieta, desobediencia, travesura, pelea con los hermanos. Que lo hagamos antes de que suceda el incidente, con el fin de que los niños sepan cuál puede ser la consecuencia de sus actos.

Por otro lado, las consecuencias deben ser proporcionales a la acción. No podemos por pura impulsividad, amenazar a los hijos con tiempos irreales o demasiado prolongados, ya que nosotros también vamos a pagar las consecuencias de nuestra decisión.

De tal manera es importante:

  1. Establecer normas inamovibles de cada hogar, las cuales deben ser respetadas ineludiblemente.
  2. Establecer acuerdos en los cuales nuestros hijos también sean quienes aporten.
  3. Establecer qué consecuencias se darán en caso de que las normas y acuerdos no sean cumplidos.

Cabe recalcar que debemos ser constantes. Muchas veces, nos encontramos de buen genio y la sanción es muy suave o inexistente. Si, por el contrario, hemos tenido un día pesado y estamos de mal genio, podemos imponer una sanción desmedida. Esto crea inestabilidad, frustración, incertidumbre en nuestros hijos. Creo importante ser constantes, ser consecuentes y procurar no variar en nuestras reacciones

Recordemos que ser padres no viene con manual de instrucciones. Es una tarea sumamente ardua y constante. Las necesidades van cambiando con el tiempo y lo que solía ser efectivo, de repente, ya no lo es. Por eso, es bueno tener el terreno claro y las consecuencias establecidas. Cada causa tiene una reacción, esa es una ley importante de vida. Si enseñamos a nuestros hijos desde pequeños que así es, lograremos poco a poco, que piensen antes de actuar y ayudaremos a formar seres humanos sólidos.

 

Alegría Crespo

PhD (c) Ciencias de la Educación


Educar con Alegría