Gracias por existir

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Gracias por existir

Category : Artículos

gratitudEl pétalo de una flor, los gajos de la toronja, el aleteo de un colibrí, un hermoso atardecer, son motivos y razones suficientes para dar gracias a la vida.

Estoy escribiendo esta columna el jueves 24 de noviembre, Día de Acción de Gracias. Lastimosamente, en Latinoamérica no se festeja este día como deberíamos, pues hemos adoptado otras fiestas de menor importancia y significado como propias.

Ahora bien, el Día de Acción de Gracias, me lleva a reflexionar sobre la importancia de la gratitud. Apreciamos la salud, cuando estamos enfermos, apreciamos la alegría, cuando hemos estado tristes, apreciamos el descanso, cuando hemos estado agobiados por el trabajo. Muchas veces apreciamos a una persona…cuando ya no está.

La gratitud debe empezar por nosotros mismos, al levantarnos cada día de la cama. Si no hay dolor: gracias. Si mi familia está bien: gracias. Si tengo trabajo: gracias. Si tengo metas: gracias. Y también, vale la pena, agradecer por los tropiezos, por lo difícil. Si estoy pasando un problema: gracias. Si tengo una pena: gracias. Si tengo una preocupación: gracias. Puede sonar irónico, pero al agradecer, aceptamos y al aceptar, trabajamos para mejorar y poder salir de cualquier situación.
Cada vez que conozco a alguien fuerte y admirable, ha pasado por algo duro en la vida. No esperemos a que pase algo doloroso para apreciar, valorar y atesorar lo que tenemos.

Si nosotros somos ejemplo de gratitud, aquellos que nos ven para arriba, nuestros hijos, también sabrán apreciar lo que la vida les da. Hay una frase que llena el alma y nos da alas y es: “Gracias por existir”. Cuando alguien a quien amas te dice esto, te sientes feliz, luminoso, poderoso y vital. Sientes que tu vida es apreciada y valorada por alguien más y esto te da fuerzas para seguir. Entonces, agradezcamos a los que amamos por existir, agradezcamos a nuestros padres y agradezcamos a nuestros hijos. Seamos ejemplo de gratitud.

Se nos acercan fiestas de mucho consumo, de una preocupación desmedida por los regalos. Hoy es mi fiesta. Porque lo realmente importante, no tiene precio y no se puede comprar.

Dejemos huella de gratitud en la vida, dejemos huella de gratitud en nuestros hijos. Ese granito de arena, ya hará de este mundo un mejor lugar para vivir y decir “Gracias a la vida”.

Alegría Crespo

PhD (c)

 

 


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