La conjetura entre el educador y el educando

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La conjetura entre el educador y el educando

Category : Ensayos

El complejo proceso de aprendizaje en la actualidad es merecedor de un análisis profundo de fenómenos sociales, antropológicos, culturales, psicológicos y pedagógicos. La profundización sobre la conjetura entre el educador y el educando es trascendental para comprender el proceso de desarrollo integral, que prepara al educando para servir a la sociedad en la cual se desenvuelve.

Es apasionante recorrer entonces el vasto camino de la psicología y la educación para comprender de mejor manera el proceso de aprendizaje. En este ensayo, se analizará la conjetura del educador y el educando, protagonistas del proceso de aprendizaje. Se tratará una perspectiva histórica de la psicología para comprender los distintos aportes que han llevado a que emerjan, a partir del proceso cognitivo, teorías de aprendizaje en la cuales se han apoyado las bases psicopedagógicas de la actualidad. Finalmente, se analizará holísticamente el desafío que tenemos como educadores ante una sociedad cada vez más demandante y sumida en la tecnología.

La educación evoluciona como lo hace el ser humano. Desde el rol de profesor-educador, considero que se debe adoptar una posición de facilitador o mediador para la transmisión de conocimientos. Por otro lado, el rol del estudiante-educando es el de llegar a la metacognición para potenciar su proceso de aprendizaje y aprovechar al máximo la herramientas de formación en su vida. Si cada uno de los protagonistas de esta dinámica, asume su rol de manera eficaz, los resultados serán satisfactorios.

Aprendizaje y Cognición en la historia

El cuestionamiento de cómo aprendemos y llegamos a saber, es mucho más antiguo que la psicología formalmente estructurada. Desde la época de los antiguos griegos, los filósofos han indagado en nuestra manera de aprender. Sus ideas influyeron en la forma que tienen los psicólogos de estudiar el aprendizaje y las teorías construidas sobre el mismo (Hardy y Jackson, 1998).

La psicología en sus comienzos, formaba parte de la filosofía y, por ende, acarrea dos problemas de su raíz: el problema de cómo aprendemos y el problema de las otras mentes. Una subdisciplina de la filosofía es la epistemología que se encarga de la naturaleza del conocimiento humano. Partiendo de este punto, la teoría más antigua del conocimiento es la teoría de la copia, que propusieron los filósofos griegos Alcmaeon, Empédocles y Demócrito. Según esta teoría, percibimos un objeto y creamos una copia en nuestras mentes. El problema planteado por esta teoría es el escepticismo, ya que las copias mentales pueden no corresponder a la realidad (Hardy y Jackson, 1998).

Surgen tres respuestas a este problema escéptico (Hardy y Jackson, 1998):

Realismo: restaura el conocimiento del mundo real eliminando la copia. Conocemos los objetos directamente. Idealismo: nuestro conocimiento es de ideas, no de cosas. Pragmatismo: rechaza el escepticismo y mantiene que si estamos equivocados sobre una cosa, no estamos equivocados de un todo.

Cabe recalcar que la biología también es importante para la psicología del aprendizaje por dos razones: el aprendizaje implica un cambio en el sistema nervioso del individuo. También surge la respuesta del nativismo, el cual considera que el aprendizaje, en gran parte, es innato (Hardy y Jackson, 1998).

Tomando en cuenta estos antecedentes, vale la pena hacer referencia a las teorías de aprendizaje que han surgido posteriormente y han encaminado el trayecto humano por la historia de la formación. Según Temporetti (2009) “la única Teoría Psicológica que puede ser reconocida como una Teoría del Aprendizaje (Theory of Learning) es el Conductismo. Teoría científica elaborada en el marco conceptual y metodológico de la tradición empirista y positivista”.

El conductismo es la escuela que “emplea el método científico para estudiar la conducta manifiesta de los animales como una función de la estimulación externa” (Bunge y Ardilla, 2002). Esta escuela tuvo su origen antes de la Primera Guerra Mundial en Estados Unidos. Ejerció una fuerte influencia psicológica en los treintas y cuarentas, sin embargo se vio opacada por las “variables determinadas y las construcciones hipotéticas” (Bunge y Ardilla, 2002). Esta escuela surgió en contra del mentalismo tradicional, específicamente, en contra de la proliferación de facultades de la mente y el fuerte uso de la introspección.

Watson y Skinner, conductistas reconocidos, adoptaron también la metafísica y la gnoseología del positivismo. La metafísica positivista se basa en la tesis que solo hay fenómenos o apariencias que se presentan ante un observador (Bunge y Ardilla, 2002). La pedagogía distaba de ser científica, pero el conductismo la podía acercar a ser una ciencia, según los conductistas. El Dr. Temporetti (2006) señala: “Los psicólogos conductistas estaban convencidos que si ellos desentrañaban las leyes del aprender en el laboratorio luego, el paso siguiente, era que los docentes las aprendieran y las aplicaran cuando enseñaban. Así y sólo así la pedagogía se haría científica”. En muchos casos tuvieron éxito, pero en tantos otros no fue así.

En los últimos años, se ha producido un giro de orientación en la teoría psicológica científica. Después de la psicología conductista, un nuevo enfoque emerge y es el de la psicología cognitiva que se basa en el procesamiento de información. El mismo se basa en una comparación entre el funcionamiento de la mente humana y los computadores. Esta teoría cambia la perspectiva sobre procesos mentales como la memoria, atención, inteligencia, etc. Los textos sobre la psicología del aprendizaje, demuestran que en el estudio del mismo, siguen siendo dominantes las posiciones conductuales. Las teorías del aprendizaje surgen de las teorías cognitivas desde sus diversos enfoques (Pozo, 2006).

Félix Temporetti (2006), hace alusión a otros proyectos importantes de la psicología quisieron llegar a tan altos niveles. Así: “la Psicología Pragmática de Dewey, la Psicología Genética (Psicogénesis) construida por Jean Piaget; la Psicología Histórico Cultural elaborada por Lev Vygotsky; la Psicología Cultural alentada por Jerome Bruner…no contienen en sus desarrollos una Teoría del Aprendizaje”, aunque todas estas teorías buscan guiar al profesor en cómo llegar a los objetivos de enseñanza con sus alumnos.

Según Dewey (1908), en “Mi Credo Pedagógico”:

“toda educación procede por la participación del individuo en la conciencia social de la raza. Este proceso comienza inconscientemente casi desde el nacimiento, y está continuamente formando las capacidades del individuo, saturando su conciencia, formando sus hábitos, educando sus ideas y despertando sus sentimientos y emociones” (Dewey, 1908).

La educación, entonces, debe potencializar este proceso innato del hombre con herramientas de conocimiento para aportar a este proceso natural.

En el artículo 2 de “Mi Credo Pedagógico” (1908), Dewey afirma que:

“La escuela es, primariamente, una institución social. Siendo la educación un proceso social, la escuela es simplemente aquella forma de vida en comunidad en la que se han concentrado todos los medios más eficaces para llevar al niño a participar en los recursos heredados de la raza y a utilizar sus propias capacidades para fines sociales”

Las instituciones educativas, consecuentemente con esta afirmación, pulen, perfeccionan y potencian al ser humano para formarlo con el fin de que aporte a la sociedad.

Bruner, padre de la Psicología Cultural, afirma sabiamente que:

“Nos toca vivir en una época desconcertante en lo que se refiere al enfoque de la educación. Hay profundos problemas que tienen su origen en diferentes casusas, sobre todo en una sociedad cambiante cuya configuración futura no podemos prever y para la cual es difícil preparar una nueva generación” (Bruner, 1985).

Por otro lado, Bruner (1985), analiza dónde reside el significado de los conceptos sociales, concluyendo que lo hace en la cabeza del que les da su significado. Entonces, el aprendizaje es concebido como un proceso subjetivo, la realidad toma distintos conceptos de acuerdo a la persona que la está aprehendiendo. Este punto, por ende, es básico para ver al educador como un mediador del aprendizaje. Un facilitador del conocimiento.

Bruner (1985), afirma que el lenguaje utilizado por los profesores entre sí, denota mayor incertidumbre que el lenguaje que usa el profesor con su estudiante, en el cual se reafirma, se convence y transmite establemente el conocimiento. Es sumamente interesante, analizar la postura del educador frente al educando. El fenómeno “elaboración de la cultura” transforma aquellos que pueden ser hechos insípidos y lúgubres en hechos maravillosos, debido a que se ha dado al estudiante la oportunidad de negociación y es esta intervención la que le ha hecho partícipe del conocimiento y de su apropiación. El alumno se convierte en un “agente elaborador de conocimientos y un receptor de la transmisión de conocimientos” (Bruner, 1985). Todo nace a partir de este concepto, del giro que le da el profesor al conocimiento, de su generosidad al hacer al alumno el protagonista de este proceso, convirtiéndolo en negociador y dueño de los hechos.

Cabe remontarse en este punto, al niño según lo veía Piaget, al niño como el aprendiz autónomo, Piaget afirmaba que el niño aprendía solo. Y Brunner, en sus varios artículos, apoyó este punto de vista. Con estudio y análisis posterior, Bruner concluye que el niño se apropia del aprendizaje, el modelo del niño que representa al mundo para sí mismo permanentemente, en sus propios términos. Esta apropiación está enmarcada dentro de un contexto cultural, tomando al niño como parte de una comunidad, en la cual predomina el sentido de pertenencia a una cultura. “Es esto lo que me hace subrayar no solo el descubrimiento y la invención, sino la importancia del negociar y el compartir…” (Brunner, 1985).

Vygotsky es, sin duda, un pensador al cual me debo referir en este ensayo. Él aclara las relación entre el lenguaje, pensamiento y socialización. Su idea más importante era que el aprendizaje conceptual estaba compuesto de un proyecto de interacción y colaboración en el cual intervenía un adulto que comienza un diálogo con un niño, dándole pautas para que el niño llegue más alto y tenga esta guía hasta que se de cuenta solo de la importancia de este proceso (Bruner, 1985).

Dentro de este ensayo, al hacer un análisis entre la conjetura del educador y el educando, es importante referirse a Vygotsky, el cual basa su modelo de aprendizaje en dos nociones fundamentales: la actividad y la mediación. El concepto de actividad se basa en el motor de la humanidad y la mediación se acerca al concepto piagetiano de adaptación. “En tal sentido, la actividad constituye un proceso de transformación del medio a través de la mediación” (Fraca, 2004).

Para Vigotsky, la cultura es fundamental para la mediación, ya que proporciona instrumentos claves como el lenguaje. Todo proceso de aprendizaje comienza siendo interpersonal para luego, convertirse en intrapersonal. Los significados no son construidos, sino re-construidos, pues éstos ya existen, pertenecen a la historia y a la cultura de los pueblos (Fraca, 2004).

El concepto de “zona de desarrollo próximo”, establece el rol del educador como un mediador que potencia las aptitudes de su educando. Cabe recalcar que el educador debe ser perceptivo para darse cuenta a dónde puede llegar el aprendiz y establecer los instrumentos adecuados para alcanzar ese potencial (Fraca, 2004). Entonces, el papel del educador tiene un peso muy significativo en el proceso de aprendizaje de un niño o del educando, su formación y conocimiento es muy importante, pero su percepción y sensibilidad hacia el educando tiene mucho peso al momento de enseñar y de determinar qué herramientas utilizará para obtener los resultados deseados.

El lenguaje es una herramienta o elemento básico en el proceso de aprendizaje y en la relación entre el educador y el educando, pues el mismo, estructura el conocimiento o la realidad. Para Bruner (1985), “el lenguaje de la educación es el lenguaje de la creación de cultura, no del consumo de conocimientos o de la adquisición de conocimientos solamente”.

Vigotsky aparece nuevamente en este análisis, pues el lenguaje es muy importante para él y lo concibe como un instrumento de intercambio social. Le interesan principalmente las funciones del lenguaje del niño mediante el desarrollo de la hipótesis de la interiorización progresiva. La relación entre el pensamiento y el lenguaje fue uno de los aspectos en el cual más se concentró Vigotsky. Señala que “en el estudio del pensamiento y el lenguaje, la comprensión de sus relaciones funcionales es una de las áreas de la psicología a la que debe prestársele mayor atención” (Vigotsky, 1974, citado en Fraca, 2004).

Según Temporetti (2006), hay dos temas fundamentales que cabe señalar respecto a la formación docente, la cual influye directamente sobre el proceso de enseñanza aprendizaje: por una lado, los métodos memorísticos, mecánicos que, todavía en la actualidad, algunos maestros ponen en práctica, etiquetan al alumno como en ente anónimo, con pocas posibilidades de reflexión y de apropiamiento del conocimiento. Por otro lado, Temporetti (2006), señala el tema de las teorías de aprendizaje, las cuales quieren interrelacionar a la psicología con la educación. Según el autor, frente a este tema nos encontramos tratando de desatar un “nudo gordiano”. Los educadores al tratar de aplicar teorías como las de Piaget, Vygotsky, o Bruner, opacan la naturaleza de la educación como un proceso fluido.

Justamente analizando el tema de la institucionalización de la educación, Howard Gardner (2013) afirma que se debe analizar cómo transmitir el conocimiento. Las distintas sociedades han enfatizado la educación “mimética”, en la cual el maestro actúa de la manera planificada y el alumno replica su comportamiento. Se fomenta el manejo fiel de la información brindada y, cualquier diferencia frente al modelo es desvalorizada. Son este tipo de culturas las que fortalecen el aprendizaje mecánico, irreflexivo e insípido que no permite que el alumno sea protagonista de su proceso de aprendizaje impidiendo que el proceso de educación sea retroalimentado y potencializado.

Una forma opuesta a este tipo de educación tradicional ha recibido el nombre de enfoque ¨transformativo¨ en el cual el maestro cumple el papel de entrenador o facilitador, poniendo al alumno en primer plano para que el mismo elabore sus propias ideas y opiniones y, como producto, muestre su comprensión. El contraste entre los modos mimético y transformativo hace que pensemos en dos conceptos: habilidades básicas y creatividad.

En el primer caso todo el aprendizaje estará volcado a las inamovibles enseñanzas básicas (leer, escribir y destrezas relacionadas con aritmética), y pensando que todo aprendizaje posterior se construye a partir de esta base. Los educadores que tienden a la posición de la creatividad ven en los educandos entes potenciales de generación de conocimiento, estos educadores tienden a restar importancia a las habilidades básicas enfocándose en la trascendencia de la exploración creativa (Gardner, 2013).

 

 

 

 

 

 

 

FUENTES

Bunge, M. y Ardilla, R. (2002). Filosofía de la Psicología. Siglo Veintiuno Editores: Buenos Aires

Bruner, Jerome (1985) II. Dos modalidades de pensamiento. IX. El lenguaje de la educación. En: Realidad mental y mundos posibles. Barcelona. Gedisa, 1988

Dewey, John. (1908). Mi credo pedagógico. Teoría de la educación y sociedad

Gardner, H. (2013). La mente no escolarizada, cómo piensan los niños y cómo deberían enseñar las escuelas. Buenos Aires: Paidós.

Hardy, T. y Jackson, Richard. (1998). Aprendizaje y Cognición. Madrid: Prentice Hall

Fraca, L. (2004). Pedagogía integradora en el aula. Teoría, práctica u evaluación de estrategias de adquisición de competencias cognitivas y lingüísticas para el empleo efectivo de la lengua materna oral y escrita. Caracas: Ed. CEC

Pozo, J., (2006). Teorías cognitivas del Aprendizaje. Madrid: Ed. Morata

Temporetti, F. (2006). Teoría psicológica y prácticas educativas: hacia una psicología más interpretativa en el proceso de enseñar y aprender. Conferencia en el Instituto Olga Cossettini de Rosario.

 

Temporetti, F. (2009). ¿Teorías del Aprendizaje? Seminario sobre Teorías del Aprendizaje. Maestrías en Didácticas Específicas y Docencia Universitaria. Facultad de Humanidades y Ciencias. UNL.

 

 

 

 

 


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