La importancia de fortalecer la percepción del tiempo

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La importancia de fortalecer la percepción del tiempo

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nin%cc%83a-pintando-1Ha llegado ya el 2017 y con él muchos anhelos por un año positivo en los diferentes aspectos de la vida. Tanto los adultos como los niños, sentimos la necesidad de mejorar y ahora es el momento.

Aprovechando esta coyuntura de la transición del tiempo, es recomendable que los niños también establezcan prioridades para evolucionar como seres humanos.

Podemos, como padres, llegar a acuerdos con ellos para modificar positivamente ciertos rasgos de su conducta que sabemos que deben ser pulidos.

Debemos tomar en cuenta que un niño, a los cuatro años, diferencia el día de la noche, a los seis ya puede tener noción del día de la semana, a los siete años, identifica el mes y, recién a los doce años, se da cuenta de la duración del tiempo alcanzando la representación mental del mismo, por lo tanto, el nivel de estructuración del tiempo se manifiesta a esta edad.

El tiempo es abstracto y los niños, sobre todo, en la primera infancia, están familiarizados con lo concreto: con lo que pueden ver, sentir, oler, experimentar. Es por esta razón, que a un niño le cuesta comprender que debe esperar hasta su cumpleaños o hasta una fecha en particular para recibir un regalo esperado. Las hipótesis también les cuesta entender. Por ejemplo “Cuando llegue tu cumpleaños, te voy a reglar ese carrito”. Ante esta aseveración, nos arriesgamos a que el niño tenga una pataleta puesto que no logra comprender el significado real del tiempo.

Ahora bien, hay ciertas pautas que les quiero recomendar para trabajar y fortalecer esta percepción temporal en sus hijos:

  1. Después de leer un cuento, es importante dialogar sobre el orden de los sucesos y preguntarles qué paso primero, qué paso después y cómo terminó la historia.
  2. Tener un calendario cuadriculado, grande, a la altura del niño para que él pueda ir tachando día por día y comprenda cómo va pasando el tiempo.
  3. Hablarle claramente de tiempos específicos. Por ejemplo: en 20 minutos salimos a la reunión. Así él va aprendiendo a discriminar.

Ahora bien, aprovechemos este año 2017 para poner plazos en cambios y mejoramiento de actitudes. Recordemos que un hábito se construye en pocas semanas y de esta manera podemos moldear para bien la personalidad de nuestros hijos.

 

Alegría Crespo

Phd (c) Ciencias de la Educación

 

 


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