La muñeca de trapo y el caballito de madera

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La muñeca de trapo y el caballito de madera

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munecas-trapo-laliblue-L-X6JKm6¿A qué jugamos? Esta pregunta es la premisa para abrir un universo lleno de posibilidades de entretenimiento, de diversión, de mundos fantásticos, de competencias y de horas que pasan volando en medio de risas y desafíos reales.

El juego surge por un impulso interno del niño, sin necesitar estímulos externos; por otro lado, el juego se autorregula. El niño es quien decide las reglas, la duración, la persistencia y la intensidad de su juego.

Es importante saber que el juego es la manera en la cual los niños resuelven ciertas necesidades insatisfechas. De esta manera, el juego va variando de acuerdo a cómo van variando las necesidades del niño. “Aquello que era de gran interés para un bebé, tiene menor interés más tarde” (Vygotsky, 1933, citado en Sarlé, 2015). Esta es la razón por la cual, los niños pequeños desarrollan su juego con los objetos más cercanos de su entorno. Cuando van creciendo, a partir de los dos y tres años ya comienzan a crear una situación imaginaria donde se pueden realizar sus deseos.

Por otro lado, el juego al ser una actividad autorregulada, permite al niño construir una situación propia, la cual va fomentando su autonomía como gestor de esta acción. El niño mantiene interés en el juego debido a que tiene una regla interna que está cumpliendo y esto le provoca satisfacción.

El juego abarca un componente afectivo emocional, no solo como actividad que produce gozo, sino como actividad que se presenta como escenario para establecer relaciones sociales entre pares y para facilitar su participación como ente social que se acostumbra al ajuste de reglas.

El juego debe tener tiempo, espacio y calidad en la vida de los niños. Sin embargo, los adultos no siempre deben otorgarle artefactos y materiales para que ocurra. Basta un campo abierto o un balón, una muñeca de trapo o un caballito de madera,  que sean los impulsores de juegos fantásticos en los cuales los adultos podemos intervenir, pero, muchas veces lo ideal es simplemente observar lo fantástico de la creación del juego infantil en nuestros hijos.

La infancia dura poco, permitamos a los niños ser niños a través del juego.:

  1. Juega con tus hijos: sácate los zapatos, deja todo a un lado y dale tiempo para jugar a lo que él quiera.
  2. Evita que tengan tiempo ilimitado para mirar televisión y selecciona los programas que ven: así su tiempo será invertido en actividades más dinámicas.
  3. Atrasa el uso de dispositivos tecnológicos lo que más puedas: esto ayudará a que el niño se habitúe a jugar con lo real.
  4. Busca espacios sociales con niños de la edad del tuyo para fomentar su interacción social y brindarle oportunidades de juego.
  5. Regálale un juguete tradicional como un carrito de madera, una muñeca de trapo: de esta manera estás aportando a su creatividad.

El juego es parte esencial de la vida. Permite que sea un hábito en casa y seguro habrán muchas sonrisas

 

Sarlé, P. (2015). Enseñar el juego y jugar la enseñanza. Buenos Aires: Paidós

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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