Las emociones: clave de aprendizaje

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Las emociones: clave de aprendizaje

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Lo que realmente hace que un niño aprenda no son las horas de estaremociones 1 sentado o las veces que repita ciertos contenidos. Un niño aprende cuando sus emociones son favorecedoras. Sólo se puede aprender aquello que se ama, esta es la conclusión del estudio realizado por el neurocientífico español Francisco Mora (catedrático de Fisiología Humana en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid). El resultado de éste afianza la importancia de las emociones en el proceso de aprendizaje.

Las emociones son el punto de partida de un círculo virtuoso de aprendizaje que comienza a partir de la curiosidad, la misma que lleva a los niños a investigar. La investigación produce satisfacción, la misma que hace que amemos ciertos temas, por lo cual nos sentimos valiosos en ciertas materias porque las asociamos con acierto. Lo mismo sucede cuando fracasamos en algo, por ejemplo, un niño que no acierta en ejercicios de división, asumirá que es malo para las matemáticas y terminará sin interés por las mismas. Cuando amamos algo, nos sentimos productivos y aprendemos con mucha facilidad.

El ser humano necesita utilizar sus sentidos, ver, oler, palpar, degustar. Tocar la flor, sentir los distintos tipos de texturas. Si todo lo que se le enseña es abstracto, es sumamente difícil que el niño lo interiorice como parte de su ser.

Logramos “enganchar” al niño en el aprendizaje si se emociona. Al cerebro le encanta la sorpresa. Si el niño se siente sorprendido, entusiasmado, entretenido, seguro será más productivo el proceso de aprendizaje y tendrá mejores resultados que cuando se siente sin interés, aburrido, desmotivado.

La neurociencia ha podido demostrar mediante el nivel de actividad en el cerebro que se aprende lo que llama la atención y genera una emoción. Aquello novedoso, innovador, diferente, original, que sale de la rutina, ayuda a llamar la atención y a ser un trampolín para el aprendizaje significativo.

Se pueden diferenciar 8 maneras para que el niño aprenda:

Un niño desmotivado no aprenderá, mientras que un niño al que le apasione la clase, atenderá y mantendrá la concentración mucho más tiempo.

  1. Fomenta la curiosidad de tu hijo a través de las preguntas
  2. El contacto con la naturaleza es muy beneficioso.
  3. Utiliza el juego para explicar temáticas complejas.
  4. Haz experimentos con los niños. Esto fortalece su curiosidad y ganas de aprender.
  5. Busca sorprender a tu hijo e estudiantes.
  6. Visita lugares de interés como museos, parques, bosques, reservas naturales, granjas.
  7. Dale libertad para elegir, esto lo compromete. Por ejemplo, el libro que quiere leer.
  8. Los refuerzos positivos son básicos, hay frases, gestos que motivan comportamientos pro aprendizaje.

Las emociones ayudan a que el aprendizaje se convierta en un mundo lleno de sorpresas y de interés. Nuestro deber es ayudar desde la casa y la escuela a que no se asocie aprendizaje con obligación, sino con diversión.

Alegría Crespo, PhD ( c ) Ciencias de la Educación

 


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