Los niños rotos del Ecuador

  • 0

Los niños rotos del Ecuador

Category : Artículos

Escribo llena de dolor…se podría decir que hasta con náuseas, con malestar, con infinitas ganas de llorar y sé que todas mis lágrimas no llegarán a ningún lado si no alzo mi voz. Hoy alzo mi voz y no solamente la alzo, grito de impotencia e indignación por el dolor que ha dejado niños rotos en el Ecuador.

Niños rotos en mil pedazos al ser abusados sexualmente por adultos de su confianza, por familiares y por profesores. Niños que resultarán ser adultos dañados, dolidos, heridos, con cicatrices.

Me duele como madre, me duele como educadora, me duele como ecuatoriana. Me duele. Esto no solo merece una, sino mil marchas y merece nuestro reclamo ante el Estado. Reclamo enardecido porque si no, somos cómplices de una realidad podrida.

En el 90% de los casos el abusador está en el entorno íntimo del niño, niña o adolescente. Solo el 15% de los casos son denunciados por miedo, vergüenza, porque son “costumbres”, por ignorancia, por soledad, porque no hay credibilidad…Y solamente con ese 15% de denuncias, hoy por hoy existen miles de niños, niñas y adolescentes que ya no son iguales, niños que dejaron su niñez atrás, por un depravado que los dañó. Esta es una realidad que ha existido hace muchos años, hoy gracias a las denuncias, estamos viendo la punta del iceberg.

Lo más doloroso es la impunidad social, es que los agresores han huido, y en muchos casos, con la complicidad del Estado.

Entonces, ¿de qué calidad educativa podemos hablar? Si se está abusando de niños en la escuela y si tenemos una sociedad que se escandaliza vehemente a decir “Con mis hijos no te metas”, cuando en realidad lo que se pretende es que conozcan lo que sucede. “Con mis hijos no te metas” debe tener una connotación real de que nadie puede tocar a nuestros hijos, nadie puede robar sus sueños y su inocencia. Si no nos unimos y reclamamos que se proteja a los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho, créanme, tendremos una sociedad que llegará a podrirse. Ya llora, ya sangra, llevará cicatrices…pero si nos quedamos de brazos cruzados, el Ecuador derramará sus lágrimas sobre nosotros.

Necesitamos ejércitos aguerridos de padres, madres, autoridades, profesores y profesionales en educación velando porque nadie se meta con nuestros hijos. Necesitamos que los niños, niñas y adolescentes también tengan su escudo de protección al estar informados sobre esta cruel realidad. Necesitamos que los protocolos estatales no se queden en letra muerta. No hay carretera que sirva si hay niños rotos debido a adultos perversos. No hay infraestructura estrafalaria que valga, si los niños tendrán traumas eternos. Como educadora, madre y guerrera de la niñez y adolescencia ecuatoriana, EXIJO al Estado invertir nuestros impuestos en programas reales de intervención de protección integral de los estudiantes. Exijo que se sancione drásticamente a estos seres llenos de perversión. Exijo que se haga justicia. No hay sociedad que prospere con gente rota.

Así me siento hoy: rota, triste, desilusionada.

Detrás de cada niño, niña o adolescente abusado hay un rostro, un rostro que llora pidiéndonos ayuda. Dejemos de escandalizarnos por formas, gritemos y pidamos justicia por un problema de fondo.

Yo alzo mi voz, desde mi hogar, enseñándoles a mis hijos las distintas realidades sexuales, sin ningún tipo de discriminación, hablándoles con la verdad. Alzo mi voz desde mi profesión. Alzo mi voz desde mis letras.

No esperemos que nuestro país siga viendo violar a sus niños. Suficientes cicatrices tiene ya.

Alegría Crespo, Ph.D Ciencias de la Educación

 

 

Twitter: @AlegriaCrespo

Facebook: Educar con Alegría

www.educarconalegria.com


Educar con Alegría