Reforma educativa durante los gobiernos revolucionarios de Eloy Alfaro en Ecuador y Juan Domingo Perón en Argentina

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Reforma educativa durante los gobiernos revolucionarios de Eloy Alfaro en Ecuador y Juan Domingo Perón en Argentina

Category : Ensayos

INTRODUCCIÓN.-

El presente ensayo tiene como objeto hacer un análisis comparativo sobre la influencia de los gobiernos de Juan Domingo Perón en Argentina y Eloy Alfaro en Ecuador en el campo de la educación.

Tanto Alfaro como Perón tuvieron una recia formación militar, carácter fuerte, buen manejo de la oratoria, capacidad de atraer masas y sobretodo una ambición política muy grande que les guió siempre hasta alcanzar sus metas más importantes: el ejercicio máximo del poder.

La educación, tanto para Alfaro como para Perón, fue un eje fundamental en su actividad política, por lo que cuando asumieron la Presidencia de la República, implementaron su propia ideología en el sistema educativo como un mecanismo de transformación nacional y de adoctrinamiento, teniendo en ambos casos la educación un papel más político que técnico.

Es interesante como estos dos grandes líderes latinoamericanos tuvieron puntos de vista distintos en cuanto a los valores a través de los cuales se impartía la educación, siendo Alfaro un político liberal de carácter anti clerical y Perón un nacionalista que simpatizaba con la Iglesia Católica, por lo que su enfoque educativo fue absolutamente distinto.

La asunción al poder de cada uno de estos líderes políticos marcó una nueva etapa educativa tanto en Argentina como en Ecuador, por esa razón he escogido para el presente trabajo el análisis de estos dos Presidentes que con su lucha política y con sus ideales marcaron la historia tanto de Ecuador como de Argentina, siendo su pensamiento político aún vigente después de más de cien años de la muerte de Alfaro y cuarenta de Perón.

 

Eloy Alfaro

José Eloy Alfaro Delgado nació en Montecristi, Manabí el 25 de junio de 1842. Fue un comerciante con amplia experiencia en el Pacífico y las Antillas, cuya vocación política liberal se la enraizó a partir del año 1864 en el que combatió al presidente conservador Gabriel García Moreno, más adelante también participó en innumerables acciones militares en contra de los gobiernos de los presidentes Borrero, Veintimilla, Caamaño y Cordero, hasta que finalmente triunfó la Revolución Liberal en 1895 y una Convención Nacional lo designó Presidente. Ocupó además la primera magistratura del Ecuador en 1897 y 1907.

Eloy Alfaro fue valiente hasta la muerte, buscaba la transformación radical del país: sigue siendo un gran ejemplo debido a su acción liberal y su espíritu emprendedor. No se destacó por haber sido un hombre de estudios, pero sí de acciones. Logró imponerse ante los demás por su carácter. Fue asesinado el 28 de enero de 1912 en una celda, mientras esperaba ser juzgado, y su cadáver vejado en un arrastre público, hasta ser cremados sus restos en el parque El Ejido de Quito. (http://www.enciclopediadelecuador.com/temasOpt.php?Ind=51)

 

La percepción de Alfaro como pensador político ha sido descontextualizada debido a la pasión que ha generado su imagen, hasta ser considerado casi héroe. Hay ciertas características muy importantes del gobierno de Alfaro (Núñez, 2011):

·      Puede ser clasificado dentro del liberalismo de su tiempo, también integró la vanguardia ideológica del radicalismo, un movimiento político “de corte social demócrata”, que en esa época crecía en América Latina.

·      Según Núñez (2011), “Alfaro imprimió a la Revolución Liberal ecuatoriana un carácter de avanzada”, convirtiéndola en la más completa reforma de América Latina. También hizo hincapié en el desarrollo industrial, en el cual se podían visualizar ciertos rasgos de nacionalismo revolucionario, que después crecería en otros países del continente, específicamente en el “varguismo” brasileño, el “peronismo” argentino y el “cardenismo” mexicano.

·      El proyecto “alfarista” de desarrollo industrial fue modelo para otros países, particularmente para Colombia.

·      Se considera también que Alfaro fue uno de los principales líderes del internacionalismo liberal, movimiento que fomentó la independencia de Cuba y Puerto Rico (fue amigo de José Martí y Antonio Macedo, ideólogos y caudillos de la libertad de Cuba).

 

Desde su primer gobierno, Alfaro buscó desarrollar al Ecuador, hasta entonces uno de los países menos avanzados de América Latina. Se esmeró en capacitar al ejército, nacido en la Revolución Liberal de 1895, para así asegurar la defensa nacional. Por esta razón, se fundaron en Quito el Colegio Militar y la Academia de Guerra y también la Escuela de Clases y los Cursos Militares de aplicación para la formación técnica de la tropa (Núñez, 2011).

 

La Revolución Liberal no sólo trajo transformaciones en el campo económico, político y militar, sino también educativo puesto que uno de los principales postulados de Alfaro fue la búsqueda constante para democratizar y hacer mejoras en la educación nacional. La Asamblea aprobó el 29 de mayo de 1897 la Ley de Instrucción Pública, el más grande avance en la educación en el Ecuador, puesto que prevé la libertad de enseñanza y los principios generales de la enseñanza primaria: gratuita, laica y obligatoria; estando a cargo de la educación estatal y municipal seglares, reconociendo además como derecho ciudadano que el padre tiene decisión de elegir la educación que desea para sus hijos (Núñez, 2011).

 

Uno de los temas más controversiales fue la coeducación. El problema se basaba en los colegios secundarios. En 1897 se graduaron las primeras mujeres en el Colegio Nacional Mejía. Aunque en forma mayoritaria los alumnos eran hombres, se admitían mujeres. En la educación primaria la coeducación comenzó en algunos establecimientos escolares del campo hacia el año de 1901, estas escuelas eran regentadas por el Estado. Este hecho era lógico y natural, por cuanto niños y niñas compartían su desarrollo infantil en conjunto, lo cual en palabras del educador ecuatoriano Elías Campo (1934) “en las escuelas mixtas rurales se puede iniciar una iniciación científica de la coeducación, donde ninguno de los sexos pueda ser segregado ya que comparten materias y juegos en común, con libertad para estudiar juntos” (Citado en Goetschel, 2007).

 

La educación en el Ecuador a lo largo del Siglo XIX estaba en manos de la Iglesia Católica, puesto que varios caudillos conservadores que gobernaron el país así lo establecieron, llegando incluso a suscribir Tratados Internacionales con la Santa Sede (Concordatos) mediante los cuales se establecían prerrogativas en materia educativa para la Iglesia, que ejercía la dirección y orientación de los establecimientos educacionales primarios, secundarios y universitarios, regentados por diversas órdenes religiosas en varias ciudades del país (Hurtado, 2007).

Es importante destacar que dentro de su reforma social, Alfaro promovió la inclusión de las mujeres en la educación, tanto en colegios como universidades, creando para ellas “Escuelas Normales” y muchos empleos como maestras de párvulos. Decía que “nada hay tan doloroso como la condición de la mujer en nuestra patria”, por lo que la inclusión de la mujer en la vida social fue una prioridad de su gobierno (Núñez, 2011).

Alfaro nombró en su primer gabinete como Ministro del Interior, Relaciones Exteriores e Instrucción Pública al conocido jurisconsulto Luis Felipe Carbo y Noboa quien fue el encargado de instaurar la reforma educativa propuesta por el gobierno. Carbo fue fundador de la “sociedad liberal republicana”, de igual manera redactó y firmó el “Acta de Pronunciamiento Liberal” que contenía las principales ideas transformadoras de la nueva ideología impuesta en el país, entre las que se destaca el acceso a la educación, puesto que la misma había estado en manos elitistas y no al alcance de las masas (Hurtado, 2007).

Para 1847, Quito contaba con apenas seis escuelas, dos colegios y una universidad que enseñaba jurisprudencia, medicina y teología, clara muestra del atraso intelectual y educativo del país, lo cual llevó a importantes pensadores como Federico González Suárez a afirmar o siguiente:

“la filosofía especulativa era la más atrasada de todas las ciencias: ninguna de las partes de ella era digan del nombre que llevaba. Todo era manuscrito en el curso de física, el estudio de física experimental fue meramente especulativo, jamás vimos ningún instrumento, ni presenciamos experimento alguno” (Hurtado, 2007).

La Constitución de 1907 consolidó los principios de la educación pública previstos en la Constitución de 1897. Sin embargo, lo importante fue el fortalecimiento de la separación entre Iglesia y Estado, lo cual llevó a que el gobierno pueda implementar de mejor manera el modelo educativo público y laico con la creación de los “colegios normales” en Quito y en Guayaquil con el único objetivo de educar a maestros para los colegios y escuelas laicos (Hurtado, 2007).

Con el objetivo de financiar el sostenimiento de hogares para ancianos, huérfanos, escuelas y hospitales, el 6 de noviembre de 1908 se expide la “Ley de Manos Muertas” para nacionalizar los bienes de la Iglesia Católica y traspasar su propiedad a la asistencia pública. Esta idea había sido promovida por los Liberales a finales del siglo XVIII en Francia.

Alfaro no terminó su Presidencia en 1911 y debido a graves agitaciones sociales salió del país desterrado hacia Panamá. A su salida del poder, Ecuador enfrentó una nueva guerra civil lo que provocó que Alfaro regrese hacia finales de 1911, habiendo sido derrotado su ejército en Guayaquil, siendo cobardemente asesinado en 1912.

 

Juan Domingo Perón

El general Juan Domingo Perón nació en Lobos, Provincia de Buenos Aires el 8 de octubre de 1895, habiendo vivido su infancia y juventud en el campo. Ingresó en 1911 al Colegio Militar al haber decidido esta carrera en vez de la de médico, como su abuelo. Ocupó la presidencia de Argentina en 1946, 1941 y 1973 mediante elecciones democráticas, habiendo fundado el Movimiento Justicia Lista que aún tiene vigencia y es la mayor fuerza política en la República de Argentina (www.jdperón.gob.ar, Instituto Nacional Juan Domingo Perón).

 

El Gral. Perón formó parte de la logia “Grupo de Oficiales Unidos” (GOU) que se conformó en el año 1943 con una fuerte influencia nacionalista y una ideología que pretendía combatir al comunismo, la revolución social y una alianza de radicales, sociales, progresistas y comunistas tal como había ocurrido en España en 1936. El GOU “creía en el orden, la jerarquía, la defensa de la neutralidad y la tradición católica de la Argentina”(Sáenz Quesada, 2001).

Dentro del gabinete del gobierno revolucionario que se instauró a partir de 1943, Perón y sus aliados tuvieron una gran influencia, llegando incluso a designar dentro del gabinete al novelista Gustavo Martínez Zuviría como Ministro de Justicia e Instrucción Pública, siendo una persona muy religiosa y afín a la Iglesia Católica, lo que se verá más adelante en las políticas y directrices educativas (Sáenz Quesada, 2001).

 

Para el gobierno revolucionario instaurado en 1943, la educación tenía un papel preponderante puesto que en palabras de los coroneles que conformaban el GOU una de sus misiones más importantes era corregir los vicios sociales que a criterio de ellos “era el resultado en parte de un sistema educativo ateo y cosmopolita que había contaminado las mentes de varias generaciones de argentinos”(Plotkin, 1993).

 

El 31 de diciembre de 1943 el gobierno expidió un decreto mediante el cual se volvía obligatoria la educación católica en las escuelas federales, lo cual generó una reacción negativa de varios gremios de maestros, puesto que desde 1884 la educación en Argentina era gratuita, obligatoria y laica (Ley 1420) habiendo sido la religión excluida de la educación (Plotkin, 1993).

 

A partir de 1943 funcionarios ultra nacionalistas regentaron el sistema educativo, pretendiendo que la escuela se caracterice por ser un regimiento. Esto chocó con la oposición liberal. Sin embargo, las necesidades que había que cubrir provenían de demandas sociales: mucha gente quería aprender oficios y capacitarse, también querían estudiar carreras técnicas. Las mujeres querían estudiar, su rol social estaba cambiando. Los empresarios reclamaban personal capacitado y los inmigrantes que venían del interior hacia Buenos Aires necesitaban que se cubran sus demandas educativas. La cultura elitista instalada en las instituciones y en los medios de comunicación era distinta del espíritu nacionalista y popular de los trabajadores peronistas (Piuggrós, 2006).

 

En su primera presidencia en 1946, Perón tenía como meta lograr la “democratización” de la educación, para lo cual nombró como Ministro de Justicia e Instrucción Pública a Belisario Gache Pirán, teniendo como prioridades cuatro objetivos:

  • Convertir en ley aquel decreto que en 1943 volvía obligatoria la enseñanza católica, lo cual le permitió tener el aprecio y apoyo de la jerarquía católica que lo había apoyado en su campaña política.
  • Tener control en la Universidad pública, mediante la eliminación de la autonomía y el cogobierno tripartito (elementos característicos del sistema de educación superior), de manera formal a través de la expedición de una ley.
  • Centralización del sistema de educación, a través de la creación del Ministerio de Educación luego de una reforma constitucional.
  • Finalmente, el cuarto objetivo fue la creación de la educación técnica con el propósito de disciplinar a la clase obrera, dándoles una oportunidad a quienes no tenían oportunidad de asistir a la universidad y de preparar a la Argentina para la industrialización (Plotkin, 1993).

 

La idea transformadora del sistema educativo de Perón se fundamentaba en el nacionalismo y la unificación del sistema que integre a todos los niveles educativos, lo cual permitía plasmar su ideal de “unidad espiritual” en Argentina, idea que se sintetiza en “la enseñanza pública nacional se propondrá formar al hombre argentino con plena conciencia de su linaje, auténtica visión de los grandes destinos de la nacionalidad y ferviente voluntad histórica para servir a su patria y a la humanidad”(Art. 1 Decreto 1947).

 

En 1947 se crearon “misiones” técnicas para varones y de cultura doméstica para mujeres, muy similares al sistema establecido en México; en 1948, el Congreso aprobó una ley creando la Universidad Obrera Nacional, siendo este el estamento más alto el en sistema de educación técnica. La educación técnica era considerada un sistema paralelo para jóvenes pertenecientes al sector obrero (Plotkin, 1993).

 

Perón asimila toda la dispersa ideología que el nacionalismo argentino había elaborado para “rescatar la conciencia nacional” de ese sentimiento arraigado de pertenencia a Europa que vivía la sociedad argentina y que había distorsionado a la sociedad. Perón se identifica con las masas que forjan la auténtica nacionalidad argentina con su actividad material y no hacen “metafísica sobre el país” (Zea, 1986).

 

En el año 1949 se llevó a cabo una reforma constitucional en la que se incluyeron algunos cambios importantes en materia de derechos sociales, se permitió el voto de las mujeres en las elecciones y se incluyó al Ministerio de Educación dentro del gabinete que había aumentado de cinco a ocho ministerios con la reforma. Este ministerio buscaba: exaltar la voluntad de los alumnos para “servir a Dios, a la patria y a la humanidad”, mediante la enseñanza de los valores como la justicia, la conciencia nacional y la virtud sobre el materialismo, teniendo como objeto fundamental la recuperación de la fe, lo cual se hizo en la reforma educativa de 1950, es decir, siete años después de la revolución militar de 1943 que empezó con los cambios y que proyectaron a Perón como líder nacional (Plotkin, 1993).

 

El Ministerio de Educación sufrió una transformación inclusive llegando a convertirse en uno de los organismos más importantes en la esfera pública del gobierno puesto que el ministro Ivanissevich era invitado frecuentemente a la radio y se creó un espacio publicitario llamado “noticiero educativo” que era presentado en los cines. Los alumnos de escuelas primarias frecuentemente eran utilizados en desfiles y celebraciones organizadas por el ministerio. (Plotkin, 1993).

 

En palabras del ministro Ivanissevich, el espíritu revolucionario en la educación tenía su fundamento en la fe cristiana, “esa fe era y es hoy más que nunca armadura y ariete, defensa y ataque, razón y fuerza”, llamando a los maestros héroes civiles de la cruz y del libro, todo lo cual demuestra el fuerte pensamiento católico que todos los maestros debían transmitir a los alumnos en el sistema educativo (Plotkin, 1993).

 

En 1950, Ivanissevich fue obligado a renunciar por discrepancias con la primera dama Eva Perón, siendo su sucesor, el Dr. Armando Méndez de San Martín, quien cambió el estilo del anterior ministro con el objeto de acercar al sistema educativo a la comunidad, introduciendo además la denominada “peronización” en los libros de textos, convirtiéndolos en un instrumento de adoctrinamiento político de los jóvenes, llegando a excesos tales como incorporar en la lista de libros obligatorios para todos los niveles de educación a la autobiografía de Eva Perón titulada “La razón de mi vida” (Plotkin, 1993).

 

La “peronización” de la enseñanza, a parte de difundir su doctrina, la personalidad de la obra de Perón y su esposa, también se caracterizó por perseguir a aquellos docentes portadores de ideas consideradas peligrosas.

(Ossana, E., Ascolani, A., Moscatelli, M. y Pérez, A., en Puiggrós, 1997).

 

El adoctrinamiento no solo abarcaba los textos escolares y la enseñanza, sino que además se hicieron revistas infantiles, encuentros deportivos y se crearon gremios estudiantiles como fue el caso de la unión de estudiantes secundarios, UES, que en su rama masculina y femenina, cumplían una tarea constante de adoctrinamiento para acercar a la juventud al régimen peronista, lo cual generó una profunda tensión con la Iglesia Católica, llevando finalmente a un rompimiento entre la Iglesia y el Estado en 1955 mediante la eliminación de la educación religiosa que había sido establecida en 1943 (Plotkin, 1993).

 

En definitiva, Perón influyó decisivamente en el cambio de la educación en Argentina, empezando su gobierno con la continuación de la ideología impuesta a partir de 1943, esto es un nacionalismo católico, derivando después en el uso de la educación como un mecanismo de adoctrinamiento político a la figura del general Perón, lo cual sin lugar a dudas representa una manipulación a un servicio público elemental como lo es la instrucción pública.

 

Análisis comparativo

Eloy Alfaro y Juan Domingo Perón son nombres que han marcado la historia de Ecuador y Argentina. En el aspecto educativo, los considero personajes determinantemente influyentes que han sido predecesores del sistema de educación que tenemos en el actualidad.

 

Ambos países, pertenecientes a una realidad socio cultural similar, habiendo sido conquistados, necesitaban de líderes que trasciendan por su formación y carácter recio para lograr cambios cualitativos en el progreso de sus naciones.

 

La educación, habiendo sido concebida como un elemento de suma importancia para el desarrollo, tuvo avances claves en los gobiernos de Eloy Alfaro y Juan Domingo Perón y estos se vieron reflejados en el crecimiento integral de Ecuador y Argentina tanto en su realidad cultural, como en la matriz productiva y en el adoctrinamiento de la población.

 

Por un lado, en cuanto a la religión Eloy Alfaro fue un presidente que estuvo alejado de la Iglesia y así, la religión no fue una compañera de la educación, sin embargo, se instruyeron valores dentro de las aulas, se mejoró la calidad educativa de los planteles primarios y secundarios, se fomentó la preparación en las academias militares y se incluyó a la mujer de manera significativa en el campo educativo del Ecuador. Así, el rol de la mujer en la sociedad fue más fuerte, más respetado y este cambio dio pauta a la formación de grandes profesionales.

 

Alfaro logró que los profesores laicos y los colegios regentados por el estado, estén alineados al pensamiento liberal radical de su gobierno lo cual le permitía tener un amplio dominio sobre el sistema educativo, pilar fundamental de la sociedad, por lo tanto, también utilizó la educación como herramienta de adoctrinamiento.

 

Perón, por otro lado, arraigado al catolicismo, incluyó a la religión en la educación. La hizo su fiel compañera y esto se mostraba en las reformas curriculares. Argentina, un país en su mayoría católico, aplaudía esta acción de Perón y estaba conforme con sus decisiones, sin embargo los opositores consideraban que la educación debía ser laica.

 

Perón se distanció de la Iglesia Católica el momento en que empezó a utilizar a la educación como un mecanismo constante de adoctrinamiento hacia su figura personal y la de su movimiento, el justicialismo, lo cual determinó una desviación del camino iniciado en 1943, aboliendo, al igual que Alfaro, la educación religiosa en 1955.

 

Los dos fueron caudillos populistas que utilizaron a la educación como una herramienta de adoctrinamiento. Esto, de todas maneras, se ve reflejado en la actualidad, ya que el sistema educativo es, sin duda, la raíz del pensamiento de los futuros líderes y es donde, se los moldea para lograr seguidores.

 

La educación normalista fue el método utilizado en ambos países, tanto así que se consideraba a los planteles educativos como regimientos de formación, lo cual en la actualidad, se trata de evitar, haciendo que la filosofía predominante sea el constructivismo, es decir, proceso en el cual el estudiante construye sus propios conocimientos en base a lo que ha aprendido con anterioridad. Además, la educación está centrada en el estudiante y en las necesidades individuales de cada aprendiz. Sin embargo, este proceso histórico en ambos países, sentó bases educativas necesarias para poder ir puliendo los métodos pedagógicos más adecuados que se practican en la actualidad.

 

Bibliografía

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Ossana, E., Ascolani, A., Moscatelli, M. y Pérez, A. (1997). Una aproximación a la educación en Santa Fe 1945-1955 en Puiggrós, A. (1997). La educación en las provincias 1945-1985. Buenos Aires: Galerna

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