Un poco de aburrimiento sienta bien

  • 0

Un poco de aburrimiento sienta bien

Category : Artículos

Niño aburrido

Nos hemos olvidado de aburrirnos. El aburrimiento nos suena a mala palabra.

El inmediatismo y complacencia permanente hace que estemos pendientes de que nuestros hijos tengan actividades, juegos, extracurriculares, paseos, diversión, helados, golosinas, diversión, más golosinas, cine, parque, diversión y así…ya sabemos el resto. De repente, nos vemos convertidos en facilitadores de entretenimiento permanente y esto nos alivia la culpabilidad que podemos sentir por trabajar o dedicarnos a nosotros. Entonces, buscamos sacar sonrisas que significan un premio para nuestra labor, una medalla que plasma que estamos haciendo bien las cosas como padres. Con un hijo entretenido, sentimos que estamos aprobando los módulos de esta difícil carrera llamada paternidad.

No considero que está mal velar por el entretenimiento y diversión de nuestros hijos, sin embargo, es importante respetar sus espacios de silencio o espacios de ocio en todo el sentido de la palabra. Es decir, es importante que sepan aburrirse.

Y esto tiene una razón válida y de hecho, sumamente interesante. El aburrimiento es importante para que los niños sepan cómo entretenerse, para que incuben ideas innovadoras y creativas y desarrollen su imaginación.

Me pongo a pensar en mi niñez. Sin internet, con televisión restringida y con un amplio jardín, tuve la infancia más colorida y dinámica. Recuerdo haberme inventado, junto a mis hermanas, diversos juegos que iban desde el club de chicas, la tiendita, el banco, las escondidas, las estatuas.

Convertíamos las hojas de eucalipto en manualidades, uníamos las cortezas de los árboles con flores silvestres y nos sentíamos hadas madrinas. Ese juego, esa invención, me ha ayudado a ser recursiva, a encontrar maneras de explorar y descubrir el mundo.

Veo hoy con preocupación, que el aburrimiento ha pasado a ser una sensación desconocida y casi prohibida. Frente a un “estoy aburrido” de un niño, los adultos, generalmente, no respondemos “busca qué hacer” o “abúrrete”, más bien, optamos por dar muchas opciones como un abanico que se despliega frente a ese pequeño jefe que interrumpe nuestras labores cotidianas para que nosotros seamos los gestores y protagonistas de su entretenimiento. En varias ocasiones, he visto madres y padres dar rápidamente sus teléfonos celulares a sus hijos solamente para mantenerlos tranquilos. Fíjense ustedes en los restaurantes, en el bus, esperando al médico. Pienso entonces lo maravilloso que fuese que en lugar del celular, les diéramos un libro.

Y hago un mea culpa en este punto, debido a que como mamá he caído en la trampa. Agobiada por mi trabajo, por las responsabilidades diarias y buscando espacios de paz he caído en las golosinas, el cine, el celular, en la diversión y en convertirme en un bufón.

Ahora, con más pausa, viendo a mis hijos más grandes y sabiendo que la medalla por ser una gran madre me llegará el día que deje de existir (porque la maternidad es para toda la vida), sonrío y no me apuro para que se entretengan, Compro más libros y más frutas y me deleito con un fin de semana de pijamas y “aburrimiento” en casa. Ese es el real premio, permitir que todos nos aburramos un poco y que no apuremos el tiempo…que finalmente pasa más lento con un poco de aburrimiento. Eso, a la larga, es la mejor medalla.


Educar con Alegría