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La fuerza del “creo en ti”: Sin apoyo, no aprendemos

Categoría: Artículos

 

Ben Carson es abandonado por su padre, se queda solo con su madre y su hermano. Este niño era considerado el “estúpido” de la clase. Imagínense lo que se siente que cuando te vean, te vean como un estúpido. Tenía tanta desesperación que intentó atacar a un amigo con un cuchillo. Ben se dio cuenta de que no podía seguir así.

Como dato interesante, vale recalcar que un niño norteamericano pasa aproximadamente 7 horas viendo la televisión, ahora, viendo las tablets. La madre de Ben, queriendo cambiar esta costumbre, comenzó a motivar a él y a su hermano en la lectura. Ben comenzó a hacerlo y a interesarse por la naturaleza y las ciencias.

Un buen día, un profesor llegó a clases y mostró una piedra preguntando qué es. Ben sabía que era una obsidiana. Tímidamente levantó la mano, el resto de sus compañeros lo miraron burlones. El profesor le dio la oportunidad y Ben dijo “es obsidiana” y comenzó a contar todo lo que sabía sobre las obsidianas. Ese día cambió la vida para Ben. Este niño que tenía una crianza muy dura y que era el tonto de la clase, experimentó un cambio muy profundo y quedó como número uno de la clase, del colegio, el número uno de todos los colegios de Detroit. Fue becado por la Universidad de Yale y es ahora el mejor neurocirujano infantil del mundo, el Dr. Ben Carson, Jefe de Neurocirugía Infantil del Hospital Johns Hopkins en Maryland.

Entonces uno se pregunta ¿cómo es posible etiquetar a la inteligencia? Una persona que estaba condenada al fracaso es ahora el mejor neurocirujano infantil del mundo.

Por eso, hace años empezó a cambiarse el concepto de inteligencia. Esto se dio con Howard Gardner quien descubrió que hay 9 inteligencias diferentes y si te explican las cosas con base en tu inteligencia ¡tú puedes entenderlas! Hay personas que son lógico-matemáticas, otras son visuales-espaciales, otras son verbales, kinestésicas, musicales, intrapersonales, interpersonales, naturistas y otras deben ver una trascendencia, un propósito en las cosas.

Esto es maravilloso ya que todos nos sentimos dudosos si somos capaces de asumir y alcanzar ciertos retos.  Pero si lo hacemos desde nuestra forma de comprender el mundo, de captar conceptos y de realizar proyectos, lo logramos.

Por eso la clave de toda la transformación educativa es entender que si un estudiante no aprende no es porque no pueda, sino porque no le estamos hablando de manera que realmente le llegue e interiorice.

No tiene sentido que el aprendizaje esté basado en el miedo, la coacción y la obligación. Debe estar basado en la motivación, la curiosidad, las ganas, el asombro y la necesidad de aprender. Es decir, el aprendizaje debe ser significativo. En ese momento comienza a cambiar la anatomía de su propio cerebro.

Al aprender, pruebas y te equivocas. Poco a poco vas teniendo una cierta competencia o seguridad. Y cuando la alcanzas, llegas a la maestría o dominio. Cuando un ser humano se siente inspirado a aprender, su cerebro comienza a cambiar. Esto ha sido comprobado científicamente. La reinvención del cerebro humano es posible independientemente de su edad. Aumenta el riesgo sanguíneo en la corteza prefrontal y aprendes más de prisa y eres más creativo. También se ha visto que las neuronas se conectan más entre ellas y hay mayor sinapsis.

Si el ser humano está destinado a aprender, entonces ¿qué entorpece el proceso?

  1. La manera en la cual gestionamos el error: está lleno de sentimientos punitivos. Esta sensación de amenaza tiene efectos muy serios en el cerebro.
  2. Cuando hay demasiada tensión en la vida, dejamos de aprender. Más allá de esa tensión, dejas de aprender.
  3. Apoyo: todo aprendizaje implica entrar en tierra nueva. Cuando una persona que está aprendiendo se siente apoyada por otro ser humano y a pesar de la dificultad sigue avanzando, logra realmente interiorizar el aprendizaje.

La Universidad de Stanford hizo un experimento fascinante. Se convocó a un grupo de chicos y se les separó en dos salas diferentes. Inicialmente, se les hizo meter los brazos en baldes de hielo.

Los colaboradores del Dr. Bandura, debían animar a la gente en una sala y en la otra, debían desanimarles. Con simples frases como “Tú puedes”, “Adelante” o, al contrario, “Te veo perdido”. Después, volvieron a meter los brazos en agua helada y los que habían sido apoyados, no sentían tanto dolor. El cerebro, cuando se siente apoyado, segrega una hormona que tiene la capacidad de bloquear en las amígdalas cerebrales el núcleo del miedo que nos paraliza. Esa es la importancia del apoyo en el aprendizaje.

Por ende, debemos sentirnos capaces de alcanzar todo, sin importar lo que nos ha dicho el resto. Y debemos sentirnos en la responsabilidad de ser apoyo para aquel que nos necesita, para aquel estudiante que requiere esa palmadita para sentir que puede hacerlo.

Recuerda: el poder de “yo creo en ti” es capaz de cambiar vidas.

 

Alegría Crespo, Ph.D en Ciencias de la Educación

 

Fuente: conferencia de Mario Alonso Puig: las 9 inteligencias


Llegada de un hijo prematuro

Categoría: Artículos

Por: Alegría Vallejo Moreno

La espera de un hijo, indudablemente, viene cargada de ilusiones, realizamos todos los preparativos para recibir al nuevo miembro de la familia, creamos imágenes en nuestra mente de cómo va a ser ese pequeño niño que llegará. Nuestro entorno familiar y social se mueve alrededor de esta espera y está lleno de expectativas. Es una ilusión que crece día a día.

Pero ¿qué pasa si un día de repente ese hermoso niño decide que quiere venir al mundo antes de lo planeado o simplemente las situaciones de la vida direccionan a esa realidad? Se rompen todos nuestros esquemas y nuestros planes que estaban tan calculados y organizados toman otro rumbo. Muchas cosas vienen a nuestra mente y muchos sentimientos encontrados nos invaden. Sentimos temor de lo que va a pasar, pensamos cómo va a estar ese pequeño, más aun cuando esta noticia viene repentinamente. A la vez sentimos felicidad porque al fin vamos a conocer cara a cara a quien nos tenía robado el corazón durante el tiempo que estuvo en el vientre.

En realidad, cuando nace un niño prematuro, no podemos saber con certeza qué va a suceder ni cómo se va a desenvolver. Debemos pensar que cada caso es único, cada realidad que vive la familia y el bebé es propia de ellos. En muchos casos podemos ver que los bebés salen adelante y en otros, a pesar de todo el esfuerzo que ponen, cumplen su misión al momento de nacer o los días posteriores. Así mismo muchos pequeños tienen algunas secuelas consecuencia de su prematurez. Todos estos casos son reales y los podemos vivir muy de cerca cuando tenemos un niño prematuro, no solo mientras estamos dentro del hospital, sino en los años posteriores en que van creciendo. Por esta razón, lo expuesto a continuación es a partir de nuestra experiencia como padres y como apoyo a madres que he tenido yo personalmente cerca dentro de mi profesión de educadora y con niños en la misma situación como es el caso del grupo de madres y niños que compartimos meses en el hospital. Nuestro grupo de “amigos prematuros” ha salido adelante pero han requerido en algunos casos operaciones, tratamientos, terapias, etc. y como padres, nos ha tocado día a día ser apoyo para nuestros hijos, para sacarlos adelante, trabajando con especialistas y dentro de casa. Incluso dentro de nuestro grupo de “amigos prematuros”, uno de nuestros pequeños cumplió su misión a los pocos días de nacido pero nos dejó a todos muchos aprendizajes y fue un ejemplo de lucha día tras día.

Los niños prematuros cuando va creciendo, en las diferentes etapas de su desarrollo, suelen tener ciertos desfases con su edad cronológica, hasta “igualarse”. Esto se da en cada caso de manera diferente, y depende de muchos factores (estimulación, estado de salud, etc.) Hay muchos niños también que lo llevan consigo para el resto de su vida. Debemos ser muy pacientes y abiertos a todo lo que vayamos encontrando en el camino que recorreremos con nuestros pequeños.

Al tener un niño prematuro, un sinnúmero de experiencias y aprendizajes vienen por delante. Aprendemos que cada día que pasa es un avance, es un logro, un progreso, por más pequeño que sea. Así mismo que un mínimo avance en su peso, una pequeña bajada en el nivel de suministro de oxígeno, es una batalla ganada. Los niños prematuros son luchadores incansables desde el instante que nacen.

Por otro lado, ese temor que sentimos al ingresar a la sala de cuidados intensivos, donde suenan muchas máquinas, se encienden pantallas, enfermeras y médicos entran y salen, va desapareciendo. Como padres nos convertimos en expertos, llegamos a conocer el funcionamiento y manejo de todo eso; luego forma parte del diario vivir mientras permanecemos ahí.

Un niño prematuro, es mucho más común de lo que creemos y tener uno es una bendición. Es un ser que en ese diminuto tamaño nos da lecciones de lucha, empuje y valentía. Recibe pinchazos, pruebas, manipulación, exámenes, revisiones y lo hace con mucha fortaleza. Cada día que pasa cuenta en su desempeño y así como hay altos hay bajos también. Al estar dentro de un hospital, con vías conectadas dentro de su cuerpito, están expuestos a infecciones y complicaciones. Siempre hay pequeños tropiezos en el camino, que luego los miramos como muestras de que estos niños luchan contra todo.

El tiempo va pasando, todas las caras que en un inicio vemos con temor y solo los miramos en busca de respuestas a nuestra situación tan desconocida, se vuelven caras familiares, personas muy queridas a quienes apreciamos mucho por su entrega y dedicación a nuestro pequeño hijo. Nos alegramos junto con ellos cada pequeño logro, sufrimos juntos cada tropiezo. Aquí cabe una frase que en una ocasión nos dijo un médico en cuidados intensivos “háganse la idea que su niño va a ir a casa cuando cumpla su tiempo de gestación” y fue así. Como padres dejamos de tener expectativas fuera de la realidad, y más bien vamos viviendo día a día esta experiencia, sin frustrarnos porque el tiempo no pasa o porque cuando ya parece que está cerca el día de salir a casa algo nuevo se puso en el camino. Incluso aprendemos a disfrutar de ver los avances día tras día y de experiencias inolvidables como lo es el “plan canguro” en que se siente tan cerca a nuestro pequeño y con el que le ayudamos a crecer.

Aunque a veces parece que no hay salida o no entendemos por qué estamos frente a una situación como la que estemos viviendo y que todo lo planeado se vino abajo, siempre hay un aprendizaje detrás de ella. Estos niños constantemente nos dan lecciones de vida. Si tienen un hijo prematuro, tengan mucha fe y confianza de que ese camino que se ve tan desconocido, frustrante y largo tiene una salida. A pesar de que no siempre es la que deseamos, indudablemente nos hace más fuertes y replantearnos muchas cosas de nuestra vida.  Todo sin excepción en ese camino, es una experiencia que ha valido la pena, sea muy dura o muy satisfactoria. Siempre hay algo que aprender.

Los papás de niños prematuros debemos estar preparados para cuando van creciendo, porque son muy luchadores y fuertes y van a seguir siéndolo el resto de su vida. Ellos consiguen lo que se proponen.

 

 


El triángulo efectivo de la crianza

Categoría: Artículos

Las vacaciones volaron…el periodo de descanso terminó y los chicos están ansiosos de volver a clases. Ya es necesario restablecer la rutina y las actividades cotidianas.

Ahora bien, esta etapa puede ser causal de mucha ansiedad en la familia, por el tema económico (se gasta mucho en uniformes, listas de útiles, libros) y también porque muchos padres se ponen ansiosos y nerviosos al dejar a sus hijos por primera vez en preescolar o primaria, sobre todo.

No debemos olvidar que los son el reflejo de los padres y que depende de cómo los padres se comporten, para que los hijos los imiten. Si la mamá o papá va a dejar al niño en la escuela y se le llenan los ojos de lágrimas, el niño pensará “¿Qué me va a pasar aquí?” y seguramente llorará también y su adaptación será más compleja.

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Entonces, dentro de mi experiencia como mamá y educadora, les puedo dar tres palabras que son el pilar fundamental para acompañar a sus hijos en este inicio de clases: constancia, diálogo y ejemplo.

  1. Constancia: Es importante establecer rutinas constantes con el fin de que exista orden en casa. Los niños están probando permanentemente sus límites y una forma de demostrar amor es, a través, de las disciplina asertiva. Entonces, debe existir una hora para hacer tareas, cenar, bañarse y acostarse. Un cerebro descansado se potencia para aprender mejor. Un niño que tiene rutinas, seguramente será más organizado también en sus hábitos escolares.
  2. Diálogo: Vamos a profundizar el diálogo. Es decir, si comenzamos con “¿Qué tal la escuela?, la respuesta será “Bien”, diremos “¿Qué hiciste?” la respuesta será “Nada”. Entonces, mi sugerencia es que nosotros les contemos nuestro día y nuestros sentimientos para que, a su vez, nuestros hijos nos cuenten los suyos. Preguntas abiertas como “¿Qué aprendiste hoy?” serán la pauta para desarrollar el diálogo con nuestros hijos.
  3. Ejemplo: Si nosotros mostramos hábitos, rutinas, orden, nuestros hijos nos imitarán. No podemos predicar lo que no ponemos en práctica. Si un papá suele gritar en casa, no debe esperar que su hijo no lo haga. El ejemplo es la mayor fuerza y el mayor motor. Si estamos tranquilos y confiamos en la institución educativa que hemos escogido par a nuestros hijos, ellos sentirán eso y se sentirán también seguros y confiados.

Recordemos, entonces, constancia, diálogo y ejemplo. Un triángulo poderoso en cada etapa de nuestros hijos. Que sea un año lectivo lleno de retos y de aprendizaje. Que nos empoderemos como padres, maestros y como guías de la nueva generación. Que seamos hacedores de gente de bien.

 

Alegría Crespo, Ph.D

 


Perder también es ganar

Categoría: Artículos

Por: Alegría Crespo, Ph.D

Recuerdo mis 7 años, en el patio de la escuela. Había una carrera de rapidez, estaban los padres, profesores y todo el mundo veía con gran interés lo que iba a suceder. Pues bien, corrí tan rápido como pude, pero llegué última. Cada paso me costó, me puse nerviosa. Recuerdo que al final estaba mi papá con su bigote y sonrisa amplia esperándome con los brazos abiertos mientras yo llegué llorando. Me abrazó muy fuerte y ese fue mi refugio. Si, perdí y fue la primera vez que recuerdo haber llorado por perder. Fue la primera de muchas pérdidas y de muchos fracasos que he vivido. Inevitables, aleccionadoras, fuertes…así son las pérdidas. Y no se hable de cuando perdemos a un ser querido. Eso nos parte el alma, pero es parte de la vida.

Ahora bien, en la actualidad, muchos adultos procuramos amortiguar el impacto de la pérdida en nuestros niños al darles premios consuelo o negociar la situación. Me pregunto entonces ¿qué estamos haciendo? Tenemos muchos niños, hoy en día, que tienen absoluta intolerancia a la frustración. Que se desmotivan y bajonean tremendamente cuando pierden. Y lo que sé es que perder es parte de la vida. La victoria dura un momento, las pérdidas nos dejan lecciones para siempre.

Entonces, reflexionemos en qué medida estamos permitiendo que nuestros hijos sepan cómo afrontar la frustración y, por ende, las pérdidas.

  1. ¿Cedemos siempre a sus pedidos?
  2. ¿Dejamos que tengan sus propios horarios?
  3. ¿Tienen tiempo de uso de la tecnología?
  4. ¿Jugamos juegos de mesa con reglas con ellos?

Todo esto ayuda a generar hábitos de comportamiento, conductas resistentes a la frustración. En la actualidad, han desaparecido muchos concursos internos de belleza (en lo cual estoy de acuerdo), y esto se ha dado para no fomentar la competencia basada en algo físico, pero es importante que los chicos de hoy sepan que no siempre se gana. Si pierden , está bien, han aprendido y se esforzarán para futuras ocasiones. También depende mucho de la actitud de los adultos. Muchas veces, son los padres los que tienen nivel desmedido de competencia y exigen a sus hijos más de lo que creen. La vida con más tranquilidad es importante. Requerimos volver a lo básico.

La vida no siempre nos dará premios consuelos. La vida no siempre nos dará oportunidades de negociación. Criemos hijos listos para afrontar la vida: porque perder también es ganar.

Ganar tolerancia, experiencia y lecciones: grandes premios.

 

 


No más niños rotos

Categoría: CONFERENCIAS

Frente a una triste realidad en la cual se han contemplado varios casos de abuso sexual infantil, padres y docentes debemos ser una barrera de protección para nuestros niños, niñas y adolescentes. ¿Y cómo ser esta barrera de protección? Justamente informándoles de manera asertiva y clara y brindándoles estrategias de resolución de conflictos frente a una situación de esta índole.

Tomando en cuenta que el 90% de los abusadores provienen del entorno cercano de los niños, es importante que ellos sepan distinguir qué tipo de acercamiento se permite y qué tipo de acercamiento es prohibido.

Esta conferencia/charla recorre la situación actual ene le Ecuador, la importancia de nuestra intervención como adultos y las herramientas practicas que brindaremos a los chicos.


Acoso escolar y Cyberbullying

Categoría: CONFERENCIAS

Nuestros niños y adolescentes crecen en una sociedad que, lastimosamente, presenta actos agresivos.

El bullying puede ser un monstruo que se apodere de la autoestima y de la seguridad de nuestros hijos. Todo por lo que luchamos para evitar que sufran, se puede ver alterado y entorpecido con una experiencia de bullying que no sea controlada a tiempo.

Además del bullying físico, existe el bullying virtual o cibernético, es decir, está presente y latente.

En este conferencia/taller nos centraremos en los factores que causan el bullying, en cómo debemos manejarlo como padres o docentes y en qué herramientas brindaremos a los niños y adolescentes para hacerle frente y frenar si ven situaciones de  bullying.

Recuerda, el acoso escolar tiene cuatro caras: la de quién lo disfruta, la de quién lo sufre y calla, la de quién lo protesta y la de quién decide poner fin a todo.

Que nuestros chicos sean portadores de la última cara.


Prevención frente a desconocidos

Categoría: CONFERENCIAS

Muchos padres se preocupan debido a que no siempre pueden estar presentes y junto a sus hijos. Muchos de los niños y niñas son sumamente confiados y se dejan convencer por un adulto desconocido de manera rápida y fácil.

En esta charla recorreremos las posibles implicaciones que tienen los acercamientos de adultos desconocidos y cómo debemos preparar a nuestros hijos para saber en quién deben confiar y en quién no.

Se tratan herramientas prácticas para preparar a nuestros hijos a enfrentar el mundo actual en el cual predomina la inseguridad. Sin embargo, tomando las debidas precauciones, podemos tener una vida plena.

 


Leer para ser

Categoría: Artículos

Por: Javier Sarasola

“Tiene que haber algo en los libros, cosas que no podemos imaginar para hacer que una mujer permanezca en una casa que arde. Ahí tiene que haber algo. Uno no se sacrifica por nada”.

Esta frase es parte del libro “Farenheith 451”, del escritor estadounidense Ray Bradbury(1953). Se trata de una novela futurista, publicada en 1953. Los bomberos de esta obra provocan incendios allá donde hay libros, en lugar de apagarlos. Aunque se trate de ciencia ficción, no está tan lejos de lo que ha ocurrido a lo largo de la historia. Hitler también hizo quemar muchos libros. Y otros gobernantes tal vez no los quemaron, pero sí los prohibieron, los censuraron o escondieron.

Está claro que si los libros han sido motivo de tanto revuelo, no es gratis. Muchas veces nos muestran el camino hacia la libertad, potencian nuestro pensamiento crítico o nos dan una visión más universal de las cosas. Asimismo, los libros pueden ayudarnos a conocernos a nosotros/as mismos/as. No obstante, para que la lectura y los libros sean siempre un arma verdaderamente humanizadora, es muy importante la actitud con la que leemos. En este sentido, Fromm(1976), uno de los máximos exponentes del Humanismo, señala sobre la lectura lo siguiente: “es, o debería ser, una conversación entre autor y lector. Sin embargo, el texto se devora como un programa de televisión o como las papas fritas que se comen mientras se ve televisión.” Añade Fromm que “cuando los lectores no han comprendido a los personajes de la novela, no han ampliado su conocimiento de la naturaleza humana, ni han logrado conocerse a sí mismos no están leyendo desde el modo ser”.

Entonces, podemos afirmar que no siempre leer humaniza en el mejor sentido de la palabra. Todo depende del contenido de lo que leemos y de cómo leamos. Lastimosamente, leer se puede tomar como una forma más de consumir, como una manera más de agrandar nuestro ego, de aparentar, incluso de competir con el resto.

Leer para ser, siguiendo con la visión de Fromm, implica que la lectura sea significativa, trascendente. Y no sólo que nos ayude a pensar por nosotros/as mismos/as, sino también a desarrollar compasión y sensibilidad. Todos tenemos un mundo interior que de alguna forma nos hace únicos e irrepetibles. Los libros pueden ayudarnos a tomar contacto con ese ser profundo. Además, pueden ayudarnos a salir de ese ritmo vertiginoso en el que vivimos. Un libro necesariamente requiere de tiempo. Teniendo en cuenta que vivimos en la cultura de la velocidad, cultivar la paciencia que nos demanda la lectura de un libro nos ayudará a ser más virtuosos en este aspecto.

Asimismo, el hábito de la lectura permite al lector ubicarse en el mundo, dando elementos para responder esas preguntas tan necesarias que todos en algún momento nos debemos plantear: ¿Por qué y para qué estoy aquí? ¿Quién soy? ¿Dónde me dirijo?

 

Es un hecho que detrás de las personas más influyentes de nuestra historia, han existido siempre obras literarias. Gandhi, emblema del pacifismo en todo el mundo, afirmó haber sido influido profundamente en su vida por el libro de León Tolstoi, “Guerra y Paz”. Nelson Mandela, premio Nobel de la paz en 1993, admiraba las obras de Shakespeare. Thomas Jefferson, uno de los presidentes más importantes de la historia de los Estados Unidos, era fanático de don Quijote de la Mancha. Cuatrocientos años después de la muerte de su creador, está demostrado que leer no es sólo una recomendable actividad intelectual, sino una poderosa herramienta educativa para humanizar nuestra sociedad.

Por todo lo dicho, sí, es importante que nuestros niños y jóvenes lean. Pero lo ideal es que lo hagan para ser. Para que no estén vacíos de sí mismos y necesiten tapar desesperadamente esos “huecos” existenciales con cualquier cosa.

Referencias:

Bradbury R. (1953) Farenheith 451. Barcelona. Editorial Minotauro

Fromm E. (1976) ¿Tener o ser? Ciudad de México. Editorial Fondo de Cultura Económica.

 

 


Navidad Acogedora

Categoría: Artículos

Otro diciembre más…así se voló el año 2017 y nuevamente hacemos una recapitulación de lo que pasó, lo que hicimos, lo que no logramos hacer, en lo que fallamos y lo que logramos.
Definitivamente, es una época sumamente especial, nos pone sensibles y nostálgicos recordando las navidades de la infancia y posiblemente, es en esta época, cuando nos hacen aun más falta las personas que ya no están en nuestra vida. Es así, que tanto nosotros como nuestros hijos no hallamos frente a una celebración que renueve emociones y así como pueden ser muy lindas, pueden ser también riesgosas en cuanto a la sensibilidad e irritabilidad que puede rodearnos.
Por esta razón, lo más recomendable es bajar el ritmo de nuestras ocupaciones (mientras podamos) y pasar momentos de calidad de tiro del hogar. Comer en familia, conversar, tener formas de ayudar al resto, a aquellos que lo necesitan. Es decir, rescatar momentos de familia que en esta época son sumamente importantes y necesarios para liberarnos de tanto estrés.
Nos ha tocado criar a nuestros hijos en una época complicada, llena de tecnología, de información, de publicidad permanente que quiere convertir en necesario lo que no es necesario. En la cual el consumismo es básico y si no compramos lo que quieren, estamos sujetos a berrinches, reclamos e incluso vernos expuestos a que “baje su autoestima”.
Entonces, es importante hacer una reflexión sobre qué esperamos de esta Navidad como familia.
Por ejemplo,
  1. Si tienen la tradición de rezar la novena, háganlo en familia presentando algo especial para mejorar el ambiente familiar cada día.
  2. Cocinen en familia. Recuperar las tradiciones gastronómicas es importante.
  3. Es importante que los niños asistan a las celebraciones variadas ya que siente acercamiento con su tipo familiar y su entorno.
  4. Se puede estimular la noción de un valor cada día a través de historias relacionadas a la Navidad.

Compartir cosas q aun sirvan a los hijos con niños de escasos recursos o con necesidades logra que se valore más el privilegio de tener mas comodidades que otros.Por ende, demos un significado distinto esta vez a la Navidad. Que el estrés no sea el protagonista, sino la época de unión y amor para la familia.

La vida vuela, se acaba este año, comienza uno más. Seamos unidos, seamos felices. Que reine el amor en esta Navidad.

Los niños rotos del Ecuador

Categoría: Artículos

Escribo llena de dolor…se podría decir que hasta con náuseas, con malestar, con infinitas ganas de llorar y sé que todas mis lágrimas no llegarán a ningún lado si no alzo mi voz. Hoy alzo mi voz y no solamente la alzo, grito de impotencia e indignación por el dolor que ha dejado niños rotos en el Ecuador.

Niños rotos en mil pedazos al ser abusados sexualmente por adultos de su confianza, por familiares y por profesores. Niños que resultarán ser adultos dañados, dolidos, heridos, con cicatrices.

Me duele como madre, me duele como educadora, me duele como ecuatoriana. Me duele. Esto no solo merece una, sino mil marchas y merece nuestro reclamo ante el Estado. Reclamo enardecido porque si no, somos cómplices de una realidad podrida.

En el 90% de los casos el abusador está en el entorno íntimo del niño, niña o adolescente. Solo el 15% de los casos son denunciados por miedo, vergüenza, porque son “costumbres”, por ignorancia, por soledad, porque no hay credibilidad…Y solamente con ese 15% de denuncias, hoy por hoy existen miles de niños, niñas y adolescentes que ya no son iguales, niños que dejaron su niñez atrás, por un depravado que los dañó. Esta es una realidad que ha existido hace muchos años, hoy gracias a las denuncias, estamos viendo la punta del iceberg.

Lo más doloroso es la impunidad social, es que los agresores han huido, y en muchos casos, con la complicidad del Estado.

Entonces, ¿de qué calidad educativa podemos hablar? Si se está abusando de niños en la escuela y si tenemos una sociedad que se escandaliza vehemente a decir “Con mis hijos no te metas”, cuando en realidad lo que se pretende es que conozcan lo que sucede. “Con mis hijos no te metas” debe tener una connotación real de que nadie puede tocar a nuestros hijos, nadie puede robar sus sueños y su inocencia. Si no nos unimos y reclamamos que se proteja a los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho, créanme, tendremos una sociedad que llegará a podrirse. Ya llora, ya sangra, llevará cicatrices…pero si nos quedamos de brazos cruzados, el Ecuador derramará sus lágrimas sobre nosotros.

Necesitamos ejércitos aguerridos de padres, madres, autoridades, profesores y profesionales en educación velando porque nadie se meta con nuestros hijos. Necesitamos que los niños, niñas y adolescentes también tengan su escudo de protección al estar informados sobre esta cruel realidad. Necesitamos que los protocolos estatales no se queden en letra muerta. No hay carretera que sirva si hay niños rotos debido a adultos perversos. No hay infraestructura estrafalaria que valga, si los niños tendrán traumas eternos. Como educadora, madre y guerrera de la niñez y adolescencia ecuatoriana, EXIJO al Estado invertir nuestros impuestos en programas reales de intervención de protección integral de los estudiantes. Exijo que se sancione drásticamente a estos seres llenos de perversión. Exijo que se haga justicia. No hay sociedad que prospere con gente rota.

Así me siento hoy: rota, triste, desilusionada.

Detrás de cada niño, niña o adolescente abusado hay un rostro, un rostro que llora pidiéndonos ayuda. Dejemos de escandalizarnos por formas, gritemos y pidamos justicia por un problema de fondo.

Yo alzo mi voz, desde mi hogar, enseñándoles a mis hijos las distintas realidades sexuales, sin ningún tipo de discriminación, hablándoles con la verdad. Alzo mi voz desde mi profesión. Alzo mi voz desde mis letras.

No esperemos que nuestro país siga viendo violar a sus niños. Suficientes cicatrices tiene ya.

Alegría Crespo, Ph.D Ciencias de la Educación

 

 

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