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Que la educación jamás sea incertidumbre

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Por: Alegría Crespo, Ph.D

Metodología B-Learning (Santillana)

Dentro de lo vivido en el marco de la pandemia del COVID, ciertamente lo que ha afectado a la sociedad es sentir incertidumbre con respecto al ámbito laboral, al ámbito de la salud, al ámbito de la nueva realidad. Algo que queda claro después de esta experiencia, que aún no ha pasado, es que el proyecto educativo debe seguir con más fuerza, debe seguir con más templanza y tesón. Entonces, la educación se pone de manifiesto nuevamente para ser un área de conciliación, sustento y certeza, un área que potencie al ser humano a ser mejor. 

Debemos tener tranquilidad en este ámbito, así Santillana presenta la metodologíade transformación educativa B-Learning, la cual se enfoca en las necesidades de aprendizaje con una oferta educativa de calidad y sostenibilidad que garantice un óptimo proceso de enseñanza y de aprendizaje. 

 

Los docentes se ven beneficiados al tener un marco pedagógico de diseño instruccional que plasme sus ideas en tareas y actividades proactivas, dinámicas y que convierten al estudiante en protagonista de su aprendizaje. Por otro lado, las instituciones educativas se ven fortalecidas con una metodología que garantiza calidad y toma en cuenta las últimas recomendaciones del Ministerio de Educación en el Plan Educativo Aprendamos en Casa. Los actores principales que son el estudiante y el docente cuentan con los recursos tecnológicos para que sean un canal que potencie el proceso educativo. 

Es sumamente interesante conocer la génesis del término Blended en educación. Su traducción textual es “mezcla” y se refiere a combinar dos entornos de aprendizaje: el presencial y el entorno virtual de aprendizaje. Se ha utilizado el término Blended tanto en la escuela como en la empresa desde finales del siglo XX.

Se pretende una verdadera personalización del aprendizaje con el profesor como tutor y facilitador del conocimiento, mientras que el estudiante es el receptor y va avanzando en el aprendizaje con su propio ritmo y estilo. El contenido es adaptado al nivel de desarrollo de aprendizaje de cada estudiante lo que hace que cubra sus necesidades educativas. 

Una verdadera ventaja del B-Learning es que contempla dos tiempos de enseñanza: sincrónico (interacción entre profesor y estudiante al mismo momento y tiempo) y asincrónico (el estudiante puede acceder al contenido ya grabado en la plataforma las veces que sean necesarias para comprender un contenido o actividad). De esta manera se otorga al estudiante la ventaja de acceder una y otra vez al material disponible hasta poder interiorizarlo. 

Es importante formar al educando actual con el perfil de salida del estudiante del siglo XXI hacia la Cuarta Revolución Industrial que potencie sus habilidades blandas frente a una realidad que estará dirigida por la tecnología. B-Learning de Santillana va fortaleciendo este tipo de habilidades blandas a través de tareas que fortalezcan la comunicación, el liderazgo, la empatía, la resiliencia, el trabajo en equipo. Debido a que otra de las metodologías implícitas en B-Learning es el trabajo colaborativo, se busca fortalecer en los estudiantes la interacción con sus pares y el logro de objetivos comunes. 

La sociedades enfocadas en la innovación se apoyan en las 3C: crear, compartir y cooperar. El estudiante que crea, aporta desde su creación y comparte con el otro y de esta manera coopera en la consecución de los objetivos del equipo. Esto va enfocado a formar estudiantes más cooperativos, generosos y que busquen el bienestar común a partir de su accionar. No solamente se fortalece el aprendizaje individual, sino que se fortalece al aprendizaje social para un mejor país. 

Que la crisis que ha atravesado el mundo, se convierta en oportunidad. Que sepamos transformar lo vivido en un escenario de progreso. Estoy convencida que la educación es la solución. B-Learning se presenta como un alternativa refrescante y segura para que el proyecto educativo continúe. Podemos sentir mucha incertidumbre general y esto también pasará, pero gracias a Santillana tenemos la certeza de que la incertidumbre no está en el ámbito educativo el cual debe ser fortalecido hoy más que nunca. Como decía Mandela “la educación es el arma más poderosa que tenemos para cambiar el mundo” y es así. Metodologías como B-Learning de Santillana respaldan esta postura y ayudan con fuerza a que el proyecto educativo florezca cuando el mundo más lo necesita.


Confinamiento y educación online: claves para el bienestar de los estudiantes.

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Por: Alegría Crespo, Ph.D

Tomando en cuenta que no existe la rutina establecida de un día regular de escuela, internet realmente confiable o un lugar idóneo para recibir clases dentro de casa, los estudiantes pueden estar luchando por mantener el ritmo de aprendizaje fuera de sus aulas regulares. Ya que nada puede reemplazar la interacción presencial del proceso de aprendizaje, es importante hacer un seguimiento constante del bienestar de los estudiantes durante esta época de confinamiento.Los educadores alrededor del mundo han compartido distintas herramientas como llamadas digitales, vivitas guiadas virtuales que dan paso a cuatro formas de ser precavidos con el bienestar de nuestros estudiantes y verificar su estabilidad emocional.

  1. La organización es clave para el bienestar del estudiante: Los adultos debemos ser guía para que los estudiantes tengan un espacio limpio, ordenado y adaptado (de la mejor manera) a su proceso de aprendizaje. El entorno físico es esencial, por lo cual debemos contemplar factores clave como que el lugar sea suficientemente iluminado, de ser posible tener una silla ergonómica, que sea limpio y ordenado para fomentar el aprendizaje. Por otro lado, hay herramientas digitales como las “to do lists” (listas por hacer) en Google Docs, que ayudan a los estudiantes a mantener el orden. Como profesores, se recomienda enviar notitas de motivación a los estudiantes y recordarles cuán orgullosos están de ellos. En casa, a la vez, es importante hacer saber a los chicos que los padres están pendientes de su proceso.
  1. Otro aspecto fundamental es la autonomía. Las tareas diseñadas por los profesores deben ser tomando en cuenta la edad, el progreso y el ritmo de cada estudiante. Es momento para fomentar su responsabilidad y autonomía. De la misma manera, en casa es sumamente importante permitir que los chicos trabajen solos, que se sientan autónomos en su aprendizaje. Los padres pueden ser guía y estar de apoyo, sin embargo, el respeto de su espacio de aprendizaje también es esencial en este confinamiento. Ellos deben sentir que están lográndolo por si mismos.

3. Expresión de sus sentimientos: tanto durante el proceso de aprendizaje como en casa, debemos crear espacios como docentes y padres de familia para que los chicos puedan expresar cómo se sientes. En la educación presencial, los profesores y estudiantes pueden descifrar la comunicación también por las manifestaciones de expresión no verbal, hoy esa comunicación está limitada. Por tanto, es importante que manifiesten sus emociones durante este confinamiento. Al usar Blogger de Google, pueden crear un diario. También pueden invitar a sus compañeros a record blogs y trabajar juntos en una presentación PPT de sus emociones. En casa, el diálogo es el principal aliado. Hablar sobre este tema es fundamental y los padres deben ser los principales referentes de ejemplo de expresión de emociones.

  1. Rutinas: mantener rutinas establecidas es esencial para continuar con la “normalidad” dentro de esta situación para la cual no estábamos preparados es esencial. El almirante Mc Raven señalaba “Si tiendes tu cama al despertar, habrás cumplido con tu primera tarea. Tendrás una sensación de orgullo y te alentará a cumplir un objetivo más, después otro y otro. Esa pequeña labor se convertirá en muchas metas cumplidas”. Por tanto, es sumamente importante que se mantengan hábitos que parecen pequeños e insignificantes, pero que al momento de enfrentarse con toda esta nueva realidad son muy poderosos. Que los chicos tengan responsabilidades, comenzando por tender su cama.

Ésta es una labor de equipo, cada uno tiene que remar el barco y hacerlo bien. Juntos, velando por el bienestar mutuo, saldremos adelante y saldremos bien.

Fuente:  Salmeron, A. (2020). Check in on emotional well being during distance learning. Google for Education Team. Recuperado de: https://www.blog.google/outreach-initiatives/education/social-emotional-learning-covid19

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Confinamiento del Alma: esto también pasará

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Mi computador y yo, los pájaros trinan y no hay el ruido familiar del tráfico quiteño. He despertado con una pesadilla, no ha sido el mejor despertar. El coronavirus ha llegado como un intruso, a interrumpir las horas rápidas del reloj, a recordarnos lo poderoso de la naturaleza y a hacernos frenar.

Este confinamiento, cargado de noticias del incremento de infectados, de muertos y de detenidos por no respetar el toque de queda, nos pone en un modo de sobrevivencia, en un modo alerta.

Yo viví un confinamiento ya. Por eso, esto ha desbordado mis recuerdos. Fue otro tipo de confinamiento sin duda, pero un confinamiento que destrozó mi vida, que me hizo adulta de la noche a la mañana y que hoy me hace ser quien soy. Era un sábado soleado, 29 de agosto de 1998. Mi papá Rodrigo, mi mamá Alegría y mis hermanas Andrea y María Fernanda viajaban a Cuba por vacaciones. Mi papá me invitó varias e insistidas veces a ir con ellos, pero algo me dijo que no debía ir.

El avión de Cubana de Aviación en la pista del antiguo aeropuerto Mariscal Sucre de Quito, al momento del despegue, alcanzó 340kms por hora y, por falla humana, (el piloto olvidó levantar los switches que activan los alerones para dar impulso para que el avión se eleve), no lo pudo hacer. El piloto intentó abortar el vuelo, pero el intento fue fallido. Con esta falla, el avión se chocó y se partió en dos. Ese momento falleció mi amado padre desnucado a sus 49 años. Mi mamá y hermanas, que estaban una fila detrás, salieron volando con sus asientos y cayeron en la pista con la turbina en llamas a metros de ellas. Mi mamá sintió un gran dolor: la muerte de mi papá y después de eso solo oyó “mami”, en esa catástrofe era mi hermana María Fernanda, de 16 años, pidiendo ayuda con Andrea, de 20, casi muerta. Mi mamá caminó entre muertos y escombros y llegó a mis hermanas, zafó el cinturón de María Fernanda y le dijo “corra mamita que esto va a explotar” y vio casi muerta a Andrea, pensó morir con ella, pero de repente sintió muchas fuerzas y con un brazo (porque el otro lo tenía destrozado), la arrastró por la pista hasta que los voluntarios pudieron ayudar. Un minuto después, todo explotó. Murieron 14 tripulantes y 77 pasajeros.

Al enterarme, mi alma entró en confinamiento, había perdido al ser humano que más admiraba y con quien me sentía protegida. Mi mamá estuvo con septicemia 21 días y con 50% de quemaduras en UCI, irreconocible por la hinchazón y por la costra en su cara, me preparaba para su muerte. Yo le decía que ella no se irá a ningún lado. Mis hermanas quemadas, con ellas quemada gran parte de mi alma, viéndolas sufrir intensamente de dolor, anestesiadas con opioides. Las operaciones se daban pasando un día y tuve que firmar 90 consentimientos aceptando que podían morir.

A mis 22 años, saqué la guerrera que hay en mí, las cuidé, las ayudaba, y fueron cuatro meses en el hospital, cuatro meses de confinamiento, cuatro meses de miedo por su posible muerte, cuatro meses de dolor.

Pero también fueron cuatro meses de agradecimiento por su vida, porque ante semejante tragedia, que hayan sobrevivido tres de cuatro, fue un milagro.

Al salir del hospital, llegó la luz, esa luz no brillaba igual. Tenía el dolor irremediable de la muerte de mi padre y de las cicatrices físicas y psicológicas. Ese suceso y ese confinamiento me ha preparado para la vida. Fue tanto el dolor, que me ensordeció, que anestesió y mientras escribo este testimonio, no dejo de llorar.

Sin embargo, todo pasa…uno aprende a vivir, uno aprende a llevar un legado y a ser fortaleza. No salimos ilesos de estos acontecimientos, al contrario, nos inundan de emociones y sensaciones que deben hacernos mejores. Por eso, he decidido educar: para servir a los demás. Por eso, escojo ser positiva, porque he vivido en lo más profundo del dolor. Estar viva ya es una celebración.

De este confinamiento y experiencia del coronavirus, tampoco saldremos ilesos. Ojalá así sea: esto nos debe cambiar, esto nos debe mejorar, esto debe hacer que nos fijemos en lo importante, en lo trascendental, en lo vital.

Pasaremos el aislamiento, el miedo, la impresión por las muertes, pero habrá un pedacito de nuestra alma que recordará, irremediablemente, esta etapa haciéndonos ver la fragilidad de la vida.

Que esto nos haga mejores. Por favor.


Escuchemos nuestro Stradivarius, silenciando los platillos

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Nuestra mente es el órgano más potente en nuestro cuerpo. Cuando estás inquieto y con preocupaciones, tu mente es como un océano revuelto, tanto que no te deja ni pensar. En lugar de contenerla, te sumerges en este océano y se siguen produciendo pensamientos que pueden atraparte y llegar al punto de sentir que te ahogan. Conforme vas profundizando, interiorizando, analizando, vas encontrando en tu mente un mundo maravilloso. Puedes ver lo que hay dentro. Mejora la autoestima, la confianza, la seguridad. Y puedes darte cuenta de tu dualidad: de lo malo que tienes, de tus debilidades, de cuán centrado en ti mismo estás. Solamente cuando las ves, las puedes resolver.

El mindfulness no busca cambiar a nadie, busca enseñarte un camino para reencontrarte con tu verdadera identidad. Consiste exclusivamente en entrenar un músculo, el músculo más importante del ser humano: el músculo de la atención. Lo que se busca es llevar la atención a la respiración porque es lo que está pasando aquí y ahora. Entonces, generalmente (hasta entrenar bien la mente) surge un pensamiento muchas veces sin sentido, que nos distrae, el problema se da cuando el pensamiento es tóxico y nocivo y te atrapa. La mente que está habitualmente agitada empieza a calmarse y de repente, con la respiración comienzas a sentirte mejor. Lo que altera al ser humano es su mente.

La mente plenamente presente lo que hace es irte entrenando para que tú seas el dueño de tu atención en un mundo que está permanentemente distraído. Pensamos que la multitarea es normal, pero no hay ningún estudio que demuestre que esto es parte natural del ser humano. Entonces, pasamos con nuestra atención fracturada. Es elemental y urgente que vayas ganando un momento en  el cual te sientes con tranquilidad, y notes tu respiración. Frente a cualquier pensamiento, sigues respirando con paz y firmeza, hasta llegar a un punto en el cual la mente se apacigua. De esta manera, la reactividad se reduce y empiezas a dejar de rumiar. De este modo, haces pausa y empezarás a tener más energía, más compasión, más calidad de vida.

Nuestro problema no es la falta de tiempo, eso creemos, sin embargo, no es verdad. Al comienzo del siglo XX la expectativa de vida era de 35 a 40 años. Nunca van a haber años suficientes. Lo importante es dedicarnos tiempo a nosotros mismos. Sin culpa, con amor a nosotros, nos lo merecemos. Nadie que no se cuide, puede cuidar de otras personas.

Algunos de los hospitales más prestigiosos del mundo ya  tienen el mindfulness incorporado. Éste nos ayuda a manejarnos con un componente de serenidad, de alegría, de calma. Exploremos, conozcamos, buceemos en este océano que es el mindfulness.

“En medio del duro invierno, descubrí por fin que dentro de mi hay un ser invencible” (Albert Camus). No hay nadie que haya sido llamado a la mediocridad. Todos hemos sido llamados a la grandeza. Para poder escuchar ese Stradivarius, entonces, hay que saber silenciar los platillos.

Alegría Crespo, Ph.D

Fuente: conferencia Mario Alonso Puig


La fuerza del “creo en ti”: Sin apoyo, no aprendemos

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Ben Carson es abandonado por su padre, se queda solo con su madre y su hermano. Este niño era considerado el “estúpido” de la clase. Imagínense lo que se siente que cuando te vean, te vean como un estúpido. Tenía tanta desesperación que intentó atacar a un amigo con un cuchillo. Ben se dio cuenta de que no podía seguir así.

Como dato interesante, vale recalcar que un niño norteamericano pasa aproximadamente 7 horas viendo la televisión, ahora, viendo las tablets. La madre de Ben, queriendo cambiar esta costumbre, comenzó a motivar a él y a su hermano en la lectura. Ben comenzó a hacerlo y a interesarse por la naturaleza y las ciencias.

Un buen día, un profesor llegó a clases y mostró una piedra preguntando qué es. Ben sabía que era una obsidiana. Tímidamente levantó la mano, el resto de sus compañeros lo miraron burlones. El profesor le dio la oportunidad y Ben dijo “es obsidiana” y comenzó a contar todo lo que sabía sobre las obsidianas. Ese día cambió la vida para Ben. Este niño que tenía una crianza muy dura y que era el tonto de la clase, experimentó un cambio muy profundo y quedó como número uno de la clase, del colegio, el número uno de todos los colegios de Detroit. Fue becado por la Universidad de Yale y es ahora el mejor neurocirujano infantil del mundo, el Dr. Ben Carson, Jefe de Neurocirugía Infantil del Hospital Johns Hopkins en Maryland.

Entonces uno se pregunta ¿cómo es posible etiquetar a la inteligencia? Una persona que estaba condenada al fracaso es ahora el mejor neurocirujano infantil del mundo.

Por eso, hace años empezó a cambiarse el concepto de inteligencia. Esto se dio con Howard Gardner quien descubrió que hay 9 inteligencias diferentes y si te explican las cosas con base en tu inteligencia ¡tú puedes entenderlas! Hay personas que son lógico-matemáticas, otras son visuales-espaciales, otras son verbales, kinestésicas, musicales, intrapersonales, interpersonales, naturistas y otras deben ver una trascendencia, un propósito en las cosas.

Esto es maravilloso ya que todos nos sentimos dudosos si somos capaces de asumir y alcanzar ciertos retos.  Pero si lo hacemos desde nuestra forma de comprender el mundo, de captar conceptos y de realizar proyectos, lo logramos.

Por eso la clave de toda la transformación educativa es entender que si un estudiante no aprende no es porque no pueda, sino porque no le estamos hablando de manera que realmente le llegue e interiorice.

No tiene sentido que el aprendizaje esté basado en el miedo, la coacción y la obligación. Debe estar basado en la motivación, la curiosidad, las ganas, el asombro y la necesidad de aprender. Es decir, el aprendizaje debe ser significativo. En ese momento comienza a cambiar la anatomía de su propio cerebro.

Al aprender, pruebas y te equivocas. Poco a poco vas teniendo una cierta competencia o seguridad. Y cuando la alcanzas, llegas a la maestría o dominio. Cuando un ser humano se siente inspirado a aprender, su cerebro comienza a cambiar. Esto ha sido comprobado científicamente. La reinvención del cerebro humano es posible independientemente de su edad. Aumenta el riesgo sanguíneo en la corteza prefrontal y aprendes más de prisa y eres más creativo. También se ha visto que las neuronas se conectan más entre ellas y hay mayor sinapsis.

Si el ser humano está destinado a aprender, entonces ¿qué entorpece el proceso?

  1. La manera en la cual gestionamos el error: está lleno de sentimientos punitivos. Esta sensación de amenaza tiene efectos muy serios en el cerebro.
  2. Cuando hay demasiada tensión en la vida, dejamos de aprender. Más allá de esa tensión, dejas de aprender.
  3. Apoyo: todo aprendizaje implica entrar en tierra nueva. Cuando una persona que está aprendiendo se siente apoyada por otro ser humano y a pesar de la dificultad sigue avanzando, logra realmente interiorizar el aprendizaje.

La Universidad de Stanford hizo un experimento fascinante. Se convocó a un grupo de chicos y se les separó en dos salas diferentes. Inicialmente, se les hizo meter los brazos en baldes de hielo.

Los colaboradores del Dr. Bandura, debían animar a la gente en una sala y en la otra, debían desanimarles. Con simples frases como “Tú puedes”, “Adelante” o, al contrario, “Te veo perdido”. Después, volvieron a meter los brazos en agua helada y los que habían sido apoyados, no sentían tanto dolor. El cerebro, cuando se siente apoyado, segrega una hormona que tiene la capacidad de bloquear en las amígdalas cerebrales el núcleo del miedo que nos paraliza. Esa es la importancia del apoyo en el aprendizaje.

Por ende, debemos sentirnos capaces de alcanzar todo, sin importar lo que nos ha dicho el resto. Y debemos sentirnos en la responsabilidad de ser apoyo para aquel que nos necesita, para aquel estudiante que requiere esa palmadita para sentir que puede hacerlo.

Recuerda: el poder de “yo creo en ti” es capaz de cambiar vidas.

 

Alegría Crespo, Ph.D en Ciencias de la Educación

 

Fuente: conferencia de Mario Alonso Puig: las 9 inteligencias


Llegada de un hijo prematuro

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Por: Alegría Vallejo Moreno

La espera de un hijo, indudablemente, viene cargada de ilusiones, realizamos todos los preparativos para recibir al nuevo miembro de la familia, creamos imágenes en nuestra mente de cómo va a ser ese pequeño niño que llegará. Nuestro entorno familiar y social se mueve alrededor de esta espera y está lleno de expectativas. Es una ilusión que crece día a día.

Pero ¿qué pasa si un día de repente ese hermoso niño decide que quiere venir al mundo antes de lo planeado o simplemente las situaciones de la vida direccionan a esa realidad? Se rompen todos nuestros esquemas y nuestros planes que estaban tan calculados y organizados toman otro rumbo. Muchas cosas vienen a nuestra mente y muchos sentimientos encontrados nos invaden. Sentimos temor de lo que va a pasar, pensamos cómo va a estar ese pequeño, más aun cuando esta noticia viene repentinamente. A la vez sentimos felicidad porque al fin vamos a conocer cara a cara a quien nos tenía robado el corazón durante el tiempo que estuvo en el vientre.

En realidad, cuando nace un niño prematuro, no podemos saber con certeza qué va a suceder ni cómo se va a desenvolver. Debemos pensar que cada caso es único, cada realidad que vive la familia y el bebé es propia de ellos. En muchos casos podemos ver que los bebés salen adelante y en otros, a pesar de todo el esfuerzo que ponen, cumplen su misión al momento de nacer o los días posteriores. Así mismo muchos pequeños tienen algunas secuelas consecuencia de su prematurez. Todos estos casos son reales y los podemos vivir muy de cerca cuando tenemos un niño prematuro, no solo mientras estamos dentro del hospital, sino en los años posteriores en que van creciendo. Por esta razón, lo expuesto a continuación es a partir de nuestra experiencia como padres y como apoyo a madres que he tenido yo personalmente cerca dentro de mi profesión de educadora y con niños en la misma situación como es el caso del grupo de madres y niños que compartimos meses en el hospital. Nuestro grupo de “amigos prematuros” ha salido adelante pero han requerido en algunos casos operaciones, tratamientos, terapias, etc. y como padres, nos ha tocado día a día ser apoyo para nuestros hijos, para sacarlos adelante, trabajando con especialistas y dentro de casa. Incluso dentro de nuestro grupo de “amigos prematuros”, uno de nuestros pequeños cumplió su misión a los pocos días de nacido pero nos dejó a todos muchos aprendizajes y fue un ejemplo de lucha día tras día.

Los niños prematuros cuando va creciendo, en las diferentes etapas de su desarrollo, suelen tener ciertos desfases con su edad cronológica, hasta “igualarse”. Esto se da en cada caso de manera diferente, y depende de muchos factores (estimulación, estado de salud, etc.) Hay muchos niños también que lo llevan consigo para el resto de su vida. Debemos ser muy pacientes y abiertos a todo lo que vayamos encontrando en el camino que recorreremos con nuestros pequeños.

Al tener un niño prematuro, un sinnúmero de experiencias y aprendizajes vienen por delante. Aprendemos que cada día que pasa es un avance, es un logro, un progreso, por más pequeño que sea. Así mismo que un mínimo avance en su peso, una pequeña bajada en el nivel de suministro de oxígeno, es una batalla ganada. Los niños prematuros son luchadores incansables desde el instante que nacen.

Por otro lado, ese temor que sentimos al ingresar a la sala de cuidados intensivos, donde suenan muchas máquinas, se encienden pantallas, enfermeras y médicos entran y salen, va desapareciendo. Como padres nos convertimos en expertos, llegamos a conocer el funcionamiento y manejo de todo eso; luego forma parte del diario vivir mientras permanecemos ahí.

Un niño prematuro, es mucho más común de lo que creemos y tener uno es una bendición. Es un ser que en ese diminuto tamaño nos da lecciones de lucha, empuje y valentía. Recibe pinchazos, pruebas, manipulación, exámenes, revisiones y lo hace con mucha fortaleza. Cada día que pasa cuenta en su desempeño y así como hay altos hay bajos también. Al estar dentro de un hospital, con vías conectadas dentro de su cuerpito, están expuestos a infecciones y complicaciones. Siempre hay pequeños tropiezos en el camino, que luego los miramos como muestras de que estos niños luchan contra todo.

El tiempo va pasando, todas las caras que en un inicio vemos con temor y solo los miramos en busca de respuestas a nuestra situación tan desconocida, se vuelven caras familiares, personas muy queridas a quienes apreciamos mucho por su entrega y dedicación a nuestro pequeño hijo. Nos alegramos junto con ellos cada pequeño logro, sufrimos juntos cada tropiezo. Aquí cabe una frase que en una ocasión nos dijo un médico en cuidados intensivos “háganse la idea que su niño va a ir a casa cuando cumpla su tiempo de gestación” y fue así. Como padres dejamos de tener expectativas fuera de la realidad, y más bien vamos viviendo día a día esta experiencia, sin frustrarnos porque el tiempo no pasa o porque cuando ya parece que está cerca el día de salir a casa algo nuevo se puso en el camino. Incluso aprendemos a disfrutar de ver los avances día tras día y de experiencias inolvidables como lo es el “plan canguro” en que se siente tan cerca a nuestro pequeño y con el que le ayudamos a crecer.

Aunque a veces parece que no hay salida o no entendemos por qué estamos frente a una situación como la que estemos viviendo y que todo lo planeado se vino abajo, siempre hay un aprendizaje detrás de ella. Estos niños constantemente nos dan lecciones de vida. Si tienen un hijo prematuro, tengan mucha fe y confianza de que ese camino que se ve tan desconocido, frustrante y largo tiene una salida. A pesar de que no siempre es la que deseamos, indudablemente nos hace más fuertes y replantearnos muchas cosas de nuestra vida.  Todo sin excepción en ese camino, es una experiencia que ha valido la pena, sea muy dura o muy satisfactoria. Siempre hay algo que aprender.

Los papás de niños prematuros debemos estar preparados para cuando van creciendo, porque son muy luchadores y fuertes y van a seguir siéndolo el resto de su vida. Ellos consiguen lo que se proponen.

 

 


El triángulo efectivo de la crianza

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Las vacaciones volaron…el periodo de descanso terminó y los chicos están ansiosos de volver a clases. Ya es necesario restablecer la rutina y las actividades cotidianas.

Ahora bien, esta etapa puede ser causal de mucha ansiedad en la familia, por el tema económico (se gasta mucho en uniformes, listas de útiles, libros) y también porque muchos padres se ponen ansiosos y nerviosos al dejar a sus hijos por primera vez en preescolar o primaria, sobre todo.

No debemos olvidar que los son el reflejo de los padres y que depende de cómo los padres se comporten, para que los hijos los imiten. Si la mamá o papá va a dejar al niño en la escuela y se le llenan los ojos de lágrimas, el niño pensará “¿Qué me va a pasar aquí?” y seguramente llorará también y su adaptación será más compleja.

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Entonces, dentro de mi experiencia como mamá y educadora, les puedo dar tres palabras que son el pilar fundamental para acompañar a sus hijos en este inicio de clases: constancia, diálogo y ejemplo.

  1. Constancia: Es importante establecer rutinas constantes con el fin de que exista orden en casa. Los niños están probando permanentemente sus límites y una forma de demostrar amor es, a través, de las disciplina asertiva. Entonces, debe existir una hora para hacer tareas, cenar, bañarse y acostarse. Un cerebro descansado se potencia para aprender mejor. Un niño que tiene rutinas, seguramente será más organizado también en sus hábitos escolares.
  2. Diálogo: Vamos a profundizar el diálogo. Es decir, si comenzamos con “¿Qué tal la escuela?, la respuesta será “Bien”, diremos “¿Qué hiciste?” la respuesta será “Nada”. Entonces, mi sugerencia es que nosotros les contemos nuestro día y nuestros sentimientos para que, a su vez, nuestros hijos nos cuenten los suyos. Preguntas abiertas como “¿Qué aprendiste hoy?” serán la pauta para desarrollar el diálogo con nuestros hijos.
  3. Ejemplo: Si nosotros mostramos hábitos, rutinas, orden, nuestros hijos nos imitarán. No podemos predicar lo que no ponemos en práctica. Si un papá suele gritar en casa, no debe esperar que su hijo no lo haga. El ejemplo es la mayor fuerza y el mayor motor. Si estamos tranquilos y confiamos en la institución educativa que hemos escogido par a nuestros hijos, ellos sentirán eso y se sentirán también seguros y confiados.

Recordemos, entonces, constancia, diálogo y ejemplo. Un triángulo poderoso en cada etapa de nuestros hijos. Que sea un año lectivo lleno de retos y de aprendizaje. Que nos empoderemos como padres, maestros y como guías de la nueva generación. Que seamos hacedores de gente de bien.

 

Alegría Crespo, Ph.D

 


Perder también es ganar

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Por: Alegría Crespo, Ph.D

Recuerdo mis 7 años, en el patio de la escuela. Había una carrera de rapidez, estaban los padres, profesores y todo el mundo veía con gran interés lo que iba a suceder. Pues bien, corrí tan rápido como pude, pero llegué última. Cada paso me costó, me puse nerviosa. Recuerdo que al final estaba mi papá con su bigote y sonrisa amplia esperándome con los brazos abiertos mientras yo llegué llorando. Me abrazó muy fuerte y ese fue mi refugio. Si, perdí y fue la primera vez que recuerdo haber llorado por perder. Fue la primera de muchas pérdidas y de muchos fracasos que he vivido. Inevitables, aleccionadoras, fuertes…así son las pérdidas. Y no se hable de cuando perdemos a un ser querido. Eso nos parte el alma, pero es parte de la vida.

Ahora bien, en la actualidad, muchos adultos procuramos amortiguar el impacto de la pérdida en nuestros niños al darles premios consuelo o negociar la situación. Me pregunto entonces ¿qué estamos haciendo? Tenemos muchos niños, hoy en día, que tienen absoluta intolerancia a la frustración. Que se desmotivan y bajonean tremendamente cuando pierden. Y lo que sé es que perder es parte de la vida. La victoria dura un momento, las pérdidas nos dejan lecciones para siempre.

Entonces, reflexionemos en qué medida estamos permitiendo que nuestros hijos sepan cómo afrontar la frustración y, por ende, las pérdidas.

  1. ¿Cedemos siempre a sus pedidos?
  2. ¿Dejamos que tengan sus propios horarios?
  3. ¿Tienen tiempo de uso de la tecnología?
  4. ¿Jugamos juegos de mesa con reglas con ellos?

Todo esto ayuda a generar hábitos de comportamiento, conductas resistentes a la frustración. En la actualidad, han desaparecido muchos concursos internos de belleza (en lo cual estoy de acuerdo), y esto se ha dado para no fomentar la competencia basada en algo físico, pero es importante que los chicos de hoy sepan que no siempre se gana. Si pierden , está bien, han aprendido y se esforzarán para futuras ocasiones. También depende mucho de la actitud de los adultos. Muchas veces, son los padres los que tienen nivel desmedido de competencia y exigen a sus hijos más de lo que creen. La vida con más tranquilidad es importante. Requerimos volver a lo básico.

La vida no siempre nos dará premios consuelos. La vida no siempre nos dará oportunidades de negociación. Criemos hijos listos para afrontar la vida: porque perder también es ganar.

Ganar tolerancia, experiencia y lecciones: grandes premios.

 

 


Leer para ser

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Por: Javier Sarasola

“Tiene que haber algo en los libros, cosas que no podemos imaginar para hacer que una mujer permanezca en una casa que arde. Ahí tiene que haber algo. Uno no se sacrifica por nada”.

Esta frase es parte del libro “Farenheith 451”, del escritor estadounidense Ray Bradbury(1953). Se trata de una novela futurista, publicada en 1953. Los bomberos de esta obra provocan incendios allá donde hay libros, en lugar de apagarlos. Aunque se trate de ciencia ficción, no está tan lejos de lo que ha ocurrido a lo largo de la historia. Hitler también hizo quemar muchos libros. Y otros gobernantes tal vez no los quemaron, pero sí los prohibieron, los censuraron o escondieron.

Está claro que si los libros han sido motivo de tanto revuelo, no es gratis. Muchas veces nos muestran el camino hacia la libertad, potencian nuestro pensamiento crítico o nos dan una visión más universal de las cosas. Asimismo, los libros pueden ayudarnos a conocernos a nosotros/as mismos/as. No obstante, para que la lectura y los libros sean siempre un arma verdaderamente humanizadora, es muy importante la actitud con la que leemos. En este sentido, Fromm(1976), uno de los máximos exponentes del Humanismo, señala sobre la lectura lo siguiente: “es, o debería ser, una conversación entre autor y lector. Sin embargo, el texto se devora como un programa de televisión o como las papas fritas que se comen mientras se ve televisión.” Añade Fromm que “cuando los lectores no han comprendido a los personajes de la novela, no han ampliado su conocimiento de la naturaleza humana, ni han logrado conocerse a sí mismos no están leyendo desde el modo ser”.

Entonces, podemos afirmar que no siempre leer humaniza en el mejor sentido de la palabra. Todo depende del contenido de lo que leemos y de cómo leamos. Lastimosamente, leer se puede tomar como una forma más de consumir, como una manera más de agrandar nuestro ego, de aparentar, incluso de competir con el resto.

Leer para ser, siguiendo con la visión de Fromm, implica que la lectura sea significativa, trascendente. Y no sólo que nos ayude a pensar por nosotros/as mismos/as, sino también a desarrollar compasión y sensibilidad. Todos tenemos un mundo interior que de alguna forma nos hace únicos e irrepetibles. Los libros pueden ayudarnos a tomar contacto con ese ser profundo. Además, pueden ayudarnos a salir de ese ritmo vertiginoso en el que vivimos. Un libro necesariamente requiere de tiempo. Teniendo en cuenta que vivimos en la cultura de la velocidad, cultivar la paciencia que nos demanda la lectura de un libro nos ayudará a ser más virtuosos en este aspecto.

Asimismo, el hábito de la lectura permite al lector ubicarse en el mundo, dando elementos para responder esas preguntas tan necesarias que todos en algún momento nos debemos plantear: ¿Por qué y para qué estoy aquí? ¿Quién soy? ¿Dónde me dirijo?

 

Es un hecho que detrás de las personas más influyentes de nuestra historia, han existido siempre obras literarias. Gandhi, emblema del pacifismo en todo el mundo, afirmó haber sido influido profundamente en su vida por el libro de León Tolstoi, “Guerra y Paz”. Nelson Mandela, premio Nobel de la paz en 1993, admiraba las obras de Shakespeare. Thomas Jefferson, uno de los presidentes más importantes de la historia de los Estados Unidos, era fanático de don Quijote de la Mancha. Cuatrocientos años después de la muerte de su creador, está demostrado que leer no es sólo una recomendable actividad intelectual, sino una poderosa herramienta educativa para humanizar nuestra sociedad.

Por todo lo dicho, sí, es importante que nuestros niños y jóvenes lean. Pero lo ideal es que lo hagan para ser. Para que no estén vacíos de sí mismos y necesiten tapar desesperadamente esos “huecos” existenciales con cualquier cosa.

Referencias:

Bradbury R. (1953) Farenheith 451. Barcelona. Editorial Minotauro

Fromm E. (1976) ¿Tener o ser? Ciudad de México. Editorial Fondo de Cultura Económica.

 

 


Navidad Acogedora

Categoría: Artículos

Otro diciembre más…así se voló el año 2017 y nuevamente hacemos una recapitulación de lo que pasó, lo que hicimos, lo que no logramos hacer, en lo que fallamos y lo que logramos.
Definitivamente, es una época sumamente especial, nos pone sensibles y nostálgicos recordando las navidades de la infancia y posiblemente, es en esta época, cuando nos hacen aun más falta las personas que ya no están en nuestra vida. Es así, que tanto nosotros como nuestros hijos no hallamos frente a una celebración que renueve emociones y así como pueden ser muy lindas, pueden ser también riesgosas en cuanto a la sensibilidad e irritabilidad que puede rodearnos.
Por esta razón, lo más recomendable es bajar el ritmo de nuestras ocupaciones (mientras podamos) y pasar momentos de calidad de tiro del hogar. Comer en familia, conversar, tener formas de ayudar al resto, a aquellos que lo necesitan. Es decir, rescatar momentos de familia que en esta época son sumamente importantes y necesarios para liberarnos de tanto estrés.
Nos ha tocado criar a nuestros hijos en una época complicada, llena de tecnología, de información, de publicidad permanente que quiere convertir en necesario lo que no es necesario. En la cual el consumismo es básico y si no compramos lo que quieren, estamos sujetos a berrinches, reclamos e incluso vernos expuestos a que “baje su autoestima”.
Entonces, es importante hacer una reflexión sobre qué esperamos de esta Navidad como familia.
Por ejemplo,
  1. Si tienen la tradición de rezar la novena, háganlo en familia presentando algo especial para mejorar el ambiente familiar cada día.
  2. Cocinen en familia. Recuperar las tradiciones gastronómicas es importante.
  3. Es importante que los niños asistan a las celebraciones variadas ya que siente acercamiento con su tipo familiar y su entorno.
  4. Se puede estimular la noción de un valor cada día a través de historias relacionadas a la Navidad.

Compartir cosas q aun sirvan a los hijos con niños de escasos recursos o con necesidades logra que se valore más el privilegio de tener mas comodidades que otros.Por ende, demos un significado distinto esta vez a la Navidad. Que el estrés no sea el protagonista, sino la época de unión y amor para la familia.

La vida vuela, se acaba este año, comienza uno más. Seamos unidos, seamos felices. Que reine el amor en esta Navidad.

Educar con Alegría